La generalización del concepto de quienes no estudian ni trabajan (Ninis) como un mal de nuestra época, si bien es una realidad aplastante que debe denunciarse por parte de las instituciones educativas, también es su responsabilidad contrastarla «con la de una infinidad de jóvenes que están haciendo un tremendo esfuerzo para superarse en condiciones de mercado adversas», advirtió Alberto Tovar Castro, catedrático del departamento de Finanzas del Tec de Monterrey, Campus Monterrey.
En su colaboración para el Campus Puebla el académico expresó que el entorno está cambiando constantemente y si antes, tener un grado universitario, hablar otro idioma y ser empeñoso era suficiente para encontrar empleo, hoy resulta mucho más estresante por la elevada competencia y saturación de algunas carreras. Sobre todo porque las empresas han dejado de contratar simplemente por el currículum y se basan en la productividad que les puede dar los candidatos en términos de sus propias actitudes.
Irónicamente, destacó, esta nueva generación de profesionistas ha crecido en un mundo independiente e individualista y se está viendo en la necesidad de desarrollarse en forma comunitaria, en donde debe aprender a compartir y saber manejar adecuadamente sus finanzas personales
Aunado a esto también «se suman los sueldos bajos, un buen número de jóvenes siguen viviendo en la casa paterna, postergan el matrimonio y evitan todo tipo de compromisos, pero no es por la falta de madurez, sino por los exiguos ingresos, que ni siquiera los hace sujetos a un crédito para sacar un auto», dijo Tovar.
El experto en finanzas mencionó que para quienes pagaron una colegiatura en una universidad privada que puede llegar a ser de cerca de los 800 mil pesos, es difícil de asimilar cuánto tiempo tardarán en devengarlo cuando el salario ronda entre los 8 y 12 mil pesos. «Una alternativa es simplemente quejarnos de las circunstancias que hoy les toca vivir y otra posibilidad es ser proactivos, lo cual implica un reenfoque para enfrentar la situación», remarcó.
Desde la perspectiva de los padres, obliga a comprender que habrán de apoyar un tiempo más a los hijos, hecho que también está sucediendo en países de primer mundo. Sin embargo, ayudar no significa solapar y es fundamental que vaya acompañado de responsabilidad y aportación.
Por parte de los jóvenes, deben procurar una buena administración de sus ingresos por muy bajos que sean, pues si son dilapidados jamás habrá capitalización. «Hay una máxima sin ahorro, no hay riqueza», aclaró el académico.
En opinión de Tovar hay que romper con las etiquetas. Si se revisaran los resúmenes profesionales se encontrarían experiencias variadas que van acompañadas de preparación y por tanto es crucial que las nuevas generaciones de egresados estén claros en la realidad del mercado laboral
Enfatizó que si se escoge cierto tipo de trabajo, cuando menos se debe estar consciente de lo arduo que será encontrar una plaza o niveles salariales altos. Se vale reconvertirse, sobre todo si se ha encontrado un área de oportunidad que responde a sus intereses. Incluso, el ser un profesionista multidisciplinario tiende a ofrecer a las compañías una visión muy productiva.
«Y ¿cómo ayudar? La respuesta no está únicamente dejándolos vivir en casa sino orientándolos y haciéndoles conscientes del mundo competitivo con base en la cultura del esfuerzo y seguirse preparando», concluyó Tovar.
Alberto Tovar Castro
Es autor del libro Dinero y Felicidad; coautor del libro Sociedad, Desarrollo y Ciudadanía en México. Fue Presidente del Colegio de Economistas de Nuevo León A.C en el periodo 2002-2004. Actualmente es profesor de cátedra del Campus Monterrey y colaborador del Sistema Nacional de Comunciación del Sistema Tecnológico de Monterrey.









