Published On: Mié, Mar 30th, 2011

Libro sobre la industria cinematográfica en México

  • Su desarrollo y el papel que ha desempeñado el Estado

El volumen Surgimiento de la Industria Cinematográfica y el Papel del Estado en México (1895-1940) de Rosario Vidal Bonifaz, un estudio histórico, sociológico y documental sobre la relación entre los sectores y agentes sociales involucrados en el intrincado y complejo proceso que permitió el desarrollo de la cinematografía nacional de su fase artesanal a una etapa propiamente industrial.

 En entrevista Rosario Vidal Bonifaz, explicó su trabajo: “Trato de reunir la información sobre la historia de nuestro país en relación a cómo el estado impulsa el desarrollo del cine, pero también de cómo es aprovechado por cierto tipo de personajes”.

 “Me refiero concretamente al periodo de la depresión en Estados Unidos y la guerra mundial que, aunando a la llegada del sonido, hace que un grupo de pioneros emigre a Estados Unidos atraído por este nuevo fenómeno de la cinematografía, este grupo empieza a experimentar para después regresar y filmar películas de manera empírica. Poco a poco, el proceso de consolidación de la industria va tomando forma.”  
 Rosario Vidal fue muchos años asistente del maestro Emilio García Riera y después del doctor Eduardo de la Vega Alfaro en el Centro de Investigación y Estudios Cinematográficos, época en la cual empezó a reunir la información que darían pie al libro en cuestión: “Desde chica me ha gustado el cine, pero trabajé muchos años en el proyecto de la Historia Documental de Cine Mexicano y cada vez que viajaba a México a recopilar información me topaba con datos, sobre todo alrededor del inicio de los productores en nuestro país, que fui acumulando.

 Pensé, ojalá algún día pueda hacer algo con esto y un día me di cuenta que era bastante. Luego me inscribí en un doctorado y me decidí a construir este proyecto.”

 Actualmente, Rosario Vidal es docente en el Departamento de Sociología de la Universidad de Guadalajara, donde además ha sido administradora y coordinadora de investigación y difusión. También cuenta con experiencia en la producción de documentales, la publicación en distintas revistas y la impartición de cursos en el Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad de Guadalajara y en la Licenciatura en Administración de Empresas del Departamento de Economía, Administración y Mercadología del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO).

 Tras diez años de investigación, Rosario Vidal nos ofrece un amplio panorama de análisis sobre el papel del Estado en la cinematografía: “Yo pienso que desde el inicio de las primeras imágenes hubo un intento de utilizar al cine para ideologizar.

 Porfirio Díaz utiliza al cine para promocionarse él mismo, como un culto a la personalidad por medio de las imágenes. Cuando aparece Francisco I. Madero, se hacen intentos de crear el primer decreto de Reglamento Cinematográfico, que al ser derrocado lo lleva a cabo Victoriano Huerta.”

 De esta manera, de acuerdo a la autora, el primer papel del Estado en materia de cine, es en dos vertientes: “Por un lado la idea de impulsar y por otro lado, la idea de reglamentar qué es lo que se está haciendo. La época de Venustiano Carranza por medio del artículo 123 se faculta al estado para regular las relaciones de capital estado que van a surgir en la industria.”

 Para Rosario Vidal, uno de los períodos más interesantes dentro de esta investigación es el de Lázaro Cárdenas: “Porque se da un verdadero impulso a la industria cinematográfica. Cárdenas no solo funda Petróleos Mexicanos, ni el Instituto Politécnico Nacional o el Instituto Nacional de Antropología, sino impulsa el desarrollo de una industria cinematográfica y se patrocinan algunos de los documentales más importantes de ese período. Por ejemplo, Elena Sánchez Valenzuela filma Michoacán o el papá de Heberto Castillo filma El petróleo nacional. Incluso es el período en el que Fernando de Fuentes filma Vámonos con Pancho Villa”.

 “Por el otro lado, empiezan a surgir los pioneros de la consolidación industrial y aparece Allá en el rancho grande (Fernando de Fuentes, 1936). Son los dos polos, el de Cárdenas que trata de impulsar un determinado tipo de cine y el de los productores que empiezan a delinear lo que luego serán los géneros cinematográficos de nuestro país”, afirmó la autora.

 Asimismo, dentro de la investigación, Rosario Vidal toca el asunto de los empresarios, quienes encuentran en el cine tanto un medio de ascenso social como la oportunidad de un negocio familiar: “El ascenso y acumulación de riqueza se da en casos como José Bohr, Arcady Boytler, Raphael J. Sevilla, Agustín J. Fink -uno de los primeros productores que, desafortunadamente, murió muy joven-. Ellos  se dan cuenta que hay posibilidades para construir una industria, pero a la par, lo desarrollan como un negocio familiar, inclusive como patrimonio que se hereda a los hijos, como en el caso de René Cardona, Raúl de Anda, Fernando de Fuentes y, por supuesto, los hermanos Rodríguez”.

 “Todos pertenecen al sector de la clase media, o media ilustrada. Y algunos buscan oportunidades de estudiar en el extranjero. Mientras otros, como Rodríguez, vive la experiencia de ser panadero, experimenta y luego regresa a filmar a México”.

 Para Rosario Vidal, el libro no es una crítica, pero la investigación suscita la misma: “Es una presentación de hechos que da pie a la crítica. Que yo diga que Miguel Contreras Torres filma Juárez y Maximiliano mientras Arcady Boytler filma La mujer del puerto, y a su vez se filman una gran cantidad de comedias, da pie al análisis y la reflexión sobre cómo es que surgió nuestra industria cinematográfica actual.”

 Rosario Vidal reconoció que su trabajo de investigación indudablemente arroja información sobre nuestro cine actual: “Nos lleva a ver porque somos lo que somos y seguimos estando como ahora. De alguna manera se explica cómo es que el cine depende del Estado pero a su vez, hoy en día, ese Estado no lo ayuda, no lo protege. Nos hace preguntarnos porque países como Estados Unidos y Canadá protegen, no sólo al cine, sino a sus industrias culturales.”

 “Yo creo que descubrir cómo fue la relación entre productores privados y empresa, productores privados y estado y cuáles fueron las características de uno y otro, nos explica lo que somos hoy en día, y es una de las principales aportaciones de mi investigación”, añadió la autora.

 Surgimiento de la Industria Cinematográfica y el Papel del Estado en México (1895-1940) es una publicación de Editorial Porrúa en coedición con la XLI Legislatura de la Cámara de Diputados: “Estoy muy agradecida porque es una edición amena, agradable, con buena calidad de papel y fotografía. Pasó por procesos de dictaminación tanto en la editorial como en la cámara y finalmente, ambos lo aprobaron. También estoy muy agradecida con la Filmoteca de la UNAM y la Cineteca Nacional que fueron pilares de esta investigación.”

 El libro está a la venta en las principales librerías del país pero también, para aquellos que no tengan posibilidades de comprarlo, es un libro que está en la red, con la intención de contribuir al trabajo de estudiantes, catedráticos, críticos, investigadores, cinéfilos y público interesado en el tema.

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