Published On: Lun, Mar 7th, 2011

LA HUMILDAD EN EL MANDO NO ES DEMERITO PERSONAL.

La Ciudadanía Poblana está observando con agrado y júbilo la llegada de los  nuevos Titulares en el Gobierno del Estado, personas poseedoras de gran capacidad, experiencia y vocación de servicio, como es el caso del Comandante Jorge Verduzco Murillo, que ha sido designado Director de Vialidad Estatal; estamos seguros que sabrá responder a la confianza del Doctor Rafael Moreno Valle Rosas, Gobernador Constitucional del Estado, todo en bien y para el bien de los Poblanos.

 La humildad es una virtud difícil de poseer, porque se le confunde con la carencia, apocamiento y fuerza, ¡Qué equivocación!, pues la humildad se demuestra siendo personas sensatas, educadas y que saben valorar cualquier situación de las personas  en el trabajo…

 La humildad de todo servidor público de cualquier nivel jerárquico, es reconocer sus propias cualidades y sus defectos,  y sobre todo saber aceptar con gusto los  halagos, y los señalamientos buenos o malos.

 Los  Titulares  Públicos de cualquier dependencia, que creen que todo lo saben, no le dedican tiempo ni escuchan a sus compañeros, pensando que al hacerlo, les resta personalidad, carecen de humildad, sentido de comprensión e interés por conocer el perfil de la evolución del trabajo que tienen que ejercer; pues piensan que el que manda, si se equivoca vuelve a mandar, juicio anacrónico que no funciona en esta época.

 Existen servidores públicos que carecen de humildad, y hay quienes son hasta despiadados en la pretensión de sus ambiciones de poder, son egoístas y suelen evitar a sus compañeros y causantes, se niegan a dialogar y recibir motivaciones con relación a la actividad que tienen que ejecutar, y esto es  por sentirse subestimados en el poder que tienen en la dependencia donde trabajan, estos servidores no poseen ni ápice de humildad.

 En algunas dependencias, los servidores públicos, hombres o mujeres, se aprovechan de sus ubicaciones de alto nivel para  aplastar a los empleados de rangos inferiores, sobre todo de los que están destacando porque temen que su capacidad y conocimientos los pueden rebasar. En conclusión, la HUMILDAD es la acción de reconocer tus debilidades y flaquezas y respetar los lados fuertes y de mayores conocimientos de las personas.
 
RECUERDA, QUE TU SITUACIÓN SOCIAL, ECONÓMICA O  POLÍTICA NO CAMBIE TU JUICIO DE HUMILDAD.

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