Published On: Mié, Mar 9th, 2011

Antropólogos debatieron sobre violencia en la Feria de Minería

Especialistas abordaron el tema en la mesa redonda titulada ¿Bio-lencia?, organizada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), “A pesar de tener una base biológica, la real manifestación de la violencia se debe a factores puramente socioculturales”: antropólogo Axel Baños.

 En el marco de la Feria del Libro del Palacio de Minería de la UNAM, antropólogos físicos participaron en la mesa redonda, en la que reflexionaron sobre sus causas y efectos, los ámbitos en que se generan y reproducen las relaciones asimétricas y el uso de la fuerza y la intimidación.

 Un punto de arranque para discutir este tema, abundó Axel Baños, es distinguir la violencia de la agresividad, entendiendo esta última como un comportamiento de carácter adaptativo, que “ha ayudado a mantener a la especie humana en el escenario biológico y ha motivado a muchas personas a ser exitosas en la vida o a sobrevivir a determinadas circunstancias”.

 Precisó que no toda agresividad es violenta, porque no necesariamente implica algo físico; en cambio, la violencia siempre tiene la intención de dañar o conseguir algo por la fuerza, también tiene connotaciones sexuales, territoriales, jerárquicas e incluso inquisitivas, pero sobre todo está ligada a cuestiones políticas, económicas y de intereses individuales o sociales en la búsqueda del poder.

 La primera institución responsable de esta repetición de la violencia, es la familia: “Si en el seno familiar me enseñan que ser agresivo es algo bueno, sin distinguir agresividad de violencia, entonces justifico el ser violento y el agredir a alguien se convierte en un acto para el cual no tengo alternativas. Debemos encontrar una forma de no fomentar en los individuos el ser violentos, pero sí seguir estimulándolos a ser agresivos”, expresó el experto.

 En ese sentido, Martha Rebeca Herrera, investigadora de la Dirección de Antropología Física del INAH, recalcó los lazos intrafamiliares como el primer nivel de reproducción de la violencia, poniendo énfasis en la generación de relaciones asimétricas de poder entre hombre y mujer.

 Dijo que pese a los diversos mecanismos para invisibilizar la violencia al interior de la familia, bajo argumentos rebasados, como el que la mujer es la única responsable en la crianza de los hijos, desde hace 25 años esta situación ya se toma como un problema de salud pública.

 “Existe la preocupación de que las mujeres han perdido los valores y ya no quieren asumir la responsabilidad de estar en el hogar. Sin embargo, hay que tener cuidado de no satanizar estas transformaciones culturales porque tal vez el problema radica en que hemos avanzado en el reconocimiento de los derechos de la mujer, pero no se han resignificado del todo los tipos y los roles.

 “El feminicidio es parte de la continuidad de esta asimetría de poder, pues está cuestionando la pérdida de los privilegios masculinos al interior del hogar y la injerencia de la mujer en el ámbito público”, consideró Martha Rebeca Herrera.

 Para erradicar la violencia intrafamiliar, concluyó, no debemos perder de vista que el contexto económico y sociocultural, lleva muchos condicionantes de frustración, desesperanza, rivalidad y enojo, al interior de las familias, afectando los afectos entre sus integrantes.

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