Entre preguntas sobre las diferencias en la literatura, la novela, el relato histórico, la historiografía y la historia oral, así como el impacto de los cambios tecnológicos en la forma de concebir el mundo, investigadores de la Facultad de Filosofía y Letras (FFyL) de la BUAP, analizaron la historiografía y el dialogo disciplinar con la Literatura y la Filosofía.
En el Aula Magna del Colegio de Historia, la doctora Aída Nadi Gambetta Chuk habló de la novela histórica que, dijo, en el siglo XIX retoma la historia oficial y pone a trabajar a los personajes en un espacio de tiempo reconocido, mientras que en el XX y XXI hay un cambio en la forma en la que se escribe.
En estos siglos la novela histórica presenta «una historia no oficial o por lo menos no totalmente, es una historia alternativa, donde encontramos personajes y hechos históricos vistos de otra manera. Es decir, ya no los héroes blancos, asexuados, perfectos sino seres humanos con defectos y virtudes».
La pregunta que surge, continúo la historiadora, es ¿hasta dónde la novela histórica recoge la verdad o solamente habla de pretensiones? Tema en el que se tiene mucho que analizar, porque habría que ver si ésta no les ha arrebatado lectores a los historiadores, porque presenta una forma de escribir la historia más seductora.
Consideró que la novela histórica es el segundo discurso, porque el primero está en la historia oral y conminó a los futuros historiadores que participan en el VI Coloquio de Historia Cultural e Historiografía a profundizar en este análisis.
Gambetta Chuk, comentó que el internet ha traído una nueva forma de interpretar la vida y los hechos y puso como ejemplo que cuando una noticia aparece, de inmediato empiezan los comentarios que le van agregando cosas al escrito inicial y finalmente la pregunta que surge es dónde está la verdad.
Por su parte el doctor en Filosofía, Rodolfo Santader Iracheta, consideró que la relación entre filosofía e historia es un tema de análisis muy basto, porque uno siempre tiene algo que decir al otro.
Antes que una disciplina del conocimiento, antes que un discurso o un relato, la Historia es una realidad. El hombre está determinado por ella desde antes de nacer, porque aprendemos una lengua materna que ya contiene una concepción del mundo, que nos familiariza con él. El historiador trabaja más para tener una concepción adecuada de la historia.









