Published On: Vie, Abr 8th, 2011

Una mirada a las fiestas del Centenario de la Independencia

Es un recorrido visual por los 34 días que duraron las celebraciones y muestra las “dos caras de la moneda” que tuvo esta conmemoración.

 Bajo el título de El Museo Nacional. Una mirada a las fiestas del Centenario de la Independencia. 1910, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) acaba de publicar un catálogo que reúne 306 fotografías de esos históricos festejos, 40 por cientode las cuales no aparecieron en la crónica oficial editada en 1911, ni en ningún diario, al considerarse “inapropiadas”.

 A diferencia del libro oficial conmemorativo, escrito por el licenciado Genaro García, y que fue organizado por temas: desfiles, cenas, fiestas, inauguraciones de inmuebles, entre otras, la edición del INAH lleva al lector por un recorrido de cada uno de los 34 días que duraron las celebraciones, desde la develación de una placa en la nueva calle de Isabel la Católica, en el centro de la capital, el 31 de agosto; hasta la apoteosis en el Altar a los Héroes de la Independencia, en Palacio Nacional, el 6 de octubre de ese año.

 La historiadora Thalía Montes Recinas y la fotógrafa Martha Ghigliazza Solares son las responsables de sacar a la luz este material inédito, una labor que emprendieron en 2006, luego de la catalogación y digitalización de este acervo fotográfico a resguardo en la Fototeca “Constantino Reyes Valerio” de la Coordinación Nacional de Monumentos Históricos (CNMH) del INAH.

 Ambas investigadoras señalan que fueron más de un mes de festejos y cada día se realizaron entre dos y tres actividades, entre desfiles, develaciones de placas, comidas, recepciones de embajadores, bailes, así como de recepción de donaciones de monumentos y símbolos patrios, por ejemplo el traje del insurgente José María Morelos, por parte de otros países.

 Otro plus de este catálogo, atendiendo a una de las vocación de la CNMH, en cuanto a la catalogación de los monumentos, es que el pie de foto de cada imagen refiere la nomenclatura de esa época y la actual, como una herramienta para conocer al Distrito Federal, pues aun cuando las fiestas del Centenario también se vivieron en lugares como Teotihuacan o Toluca, fueron principalmente celebraciones capitalinas.

 “Un vistazo a ‘ojo de pájaro’ nos muestra al pueblo mexicano de 1910, a quienes administraban al país y a funcionarios del sector educativo como Justo Sierra, obviamente vemos a Porfirio Díaz; también en otras imágenes la protagonista es el Distrito Federal, a través de serie sobre la iluminación de calles y edificios del Centro, por ejemplo”, detalla Thalía Montes.

 A decir de Martha Ghigliazza, catalogadora de la CNMH, son las fotografías seleccionadas para ilustrar la portada y contraportada, las que exhiben las “dos caras de la moneda” que tuvieron estas celebraciones: la algarabía popular, y el desencanto por la situación económica y social que derivaría, a un mes de concluidos los festejos, en la Revolución.

 “La imagen elegida para la portada de la publicación, es una fotografía muy lograda por su composición, en la que vemos la pila bautismal de Miguel Hidalgo (que fue trasladada de lo que hoy es Abasolo, Guanajuato, a la capital), la calle de Moneda en perspectiva con una multitud que da la espalda al espectador, y en primer plano aparece el Museo Nacional.

 “Por el contrario, para la contraportada se eligió una imagen que no fue incluida en la crónica oficial por cuestiones de forma y fondo, independientemente de que tiene un velo (una falla técnica), se ve a gente pobre, sobre todo niños, esperando la donación de ropa. Esta fotografía fue tomada en la parte trasera de la Cervecería Toluca, una de las fábricas más modernas de la época”, explica Ghigliazza.

 El catálogo muestra una mirada a las fiestas del Centenario de la Independencia, pero no desde cualquier ángulo, sino desde el enfoque y el interés del Museo Nacional, una de las instituciones pilares de lo que hoy es el INAH, apuntó por su parte Thalía Montes.

 Existe una historia detrás de estas fotografías, en 1910 fue inaugurado el Museo Nacional de Arqueología, Historia y Etnografía, en la calle de Moneda, en el Centro del Distrito Federal, y sería su equipo de fotógrafos el encargado de registrar gran parte de las celebraciones oficiales.

 De esa manera, se rescatan nombres de fotógrafos a quienes en su momento no se les dio mayor crédito por su trabajo: Antonio Cortés, Manuel Ramos, Antonio Carrillo, Prisciliano Corona y José Escalante; aunque también se adquirieron imágenes a fotógrafos profesionales externos al Museo Nacional como los hermanos Julio, Guillermo y Ricardo Valleto.

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