Dicen en su entorno que ahora es mucho más maduro que cuando ganó el título mundial en 2007; que su talento es el mismo, pero que ya no tiene que andar peleándose con una moto más tozuda que él y que eso de que Dani Pedrosa, Andrea Dovizioso o Marco Simoncelli lleven su misma Honda le anima a ir aún más rápido. Lo de exprimir cualquier máquina que le den no le viene de nuevas a Casey Stoner. Y a ello se puso desde el primer entrenamiento de la pretemporada, allá por noviembre del año pasado. En el circuito de Brno, donde no había vuelto a ganar precisamente desde 2007, el australiano dio un golpe de efecto al sumar su sexta victoria del año y hacerlo además aprovechando que su gran rival, Jorge Lorenzo, ni siquiera pudo subirse al podio.
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Stoner mete la directa









