-Nutriólogos de la UPAEP y de la Universidad Autónoma de Chile advierten sobre los riesgos de la inactividad física y destacan la importancia de medir la composición corporal, fortalecer la masa muscular y fomentar una cultura de movimiento desde todas las etapas de la vida.
La salud muscular se ha convertido en uno de los principales retos de salud pública ante el crecimiento del sedentarismo y el envejecimiento de la población. Expertos de la UPAEP y de la Universidad Autónoma de Chile coincidieron en que la inactividad física y las largas jornadas sentados representan un factor determinante en el desarrollo de enfermedades cardiovasculares, metabólicas, osteomusculares e incluso algunos tipos de cáncer, por lo que hicieron un llamado a incorporar el ejercicio como parte de la rutina diaria y a evaluar la composición corporal más allá del peso.
Durante la conferencia de prensa, «Salud muscular, implicaciones de la inactividad física y la conducta sedentaria», Jessica Lilia Nava Avilés, Jefa de Enseñanza de la Clínica de Nutrición del Centro de Salud Integral UPAEP, explicó que, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, una de cada tres personas adultas no alcanza los niveles mínimos recomendados de actividad física, que consisten en entre 150 y 300 minutos semanales de actividad moderada o 75 minutos de actividad vigorosa.
Señaló que esta realidad ya se refleja en las evaluaciones que realiza la Clínica de Nutrición mediante bioimpedancia, donde han detectado que personas jóvenes, adultos y adultos mayores presentan una disminución importante de masa muscular, particularmente en las piernas, consecuencia de permanecer muchas horas sentados tanto por actividades laborales como recreativas.
«La pérdida de masa muscular no sólo favorece el aumento de grasa corporal; también incrementa el riesgo de sarcopenia, fracturas, enfermedades cardiovasculares, hipertensión, resistencia a la insulina, diabetes y deterioro de la calidad de vida», advirtió.
La académica enfatizó que una adecuada alimentación debe ir acompañada de ejercicio físico planificado y supervisado por profesionales, para evitar lesiones y garantizar beneficios reales para la salud.
Por su parte, Felipe Hermosilla Palma, profesor invitado del programa Global Summer 2026 de la UPAEP, Magíster en Entrenamiento Deportivo y Doctor en Investigación Aplicada a las Ciencias de la Salud por la Universidad Autónoma de Chile, explicó que uno de los principales errores es considerar como sinónimos la inactividad física y la conducta sedentaria.
Detalló que una persona puede cumplir con los 150 minutos semanales de ejercicio recomendados por la OMS y, sin embargo, pasar siete u ocho horas sentada durante su jornada laboral, manteniendo así un comportamiento sedentario cuyos efectos negativos no desaparecen únicamente por acudir al gimnasio.
«Cumplir con el ejercicio recomendado no elimina los efectos perjudiciales de permanecer sentado durante muchas horas. Es indispensable romper constantemente esos periodos de sedentarismo», explicó.
El investigador destacó que estudios recientes demuestran que pequeñas pausas activas durante la jornada laboral, como levantarse cada 30 o 45 minutos y realizar algunas sentadillas, estiramientos o movimientos con el propio peso corporal, generan beneficios comparables a una sesión de ejercicio para contrarrestar los efectos del sedentarismo.
Jessica Nava subrayó que las pausas activas representan una estrategia sencilla y efectiva para las personas que trabajan en oficinas o permanecen largas jornadas frente a una computadora.
Indicó que levantarse algunos minutos cada media hora, caminar brevemente, utilizar las escaleras, estacionarse más lejos, aumentar gradualmente el número de pasos diarios y realizar ejercicios isométricos o de movilidad dentro del propio espacio de trabajo son acciones que mejoran la circulación, disminuyen el dolor muscular, reducen la ansiedad, favorecen la concentración y ayudan a prevenir lesiones.
Añadió que no existe una cultura suficientemente desarrollada para acudir con especialistas que prescriban actividad física de manera individualizada, especialmente después de los 30 años, etapa en la que comienzan a aparecer lesiones o limitaciones musculoesqueléticas.
Hermosilla Palma explicó que la evidencia científica demuestra que los niveles de fuerza muscular alcanzados durante la infancia constituyen un importante predictor de la salud muscular en la vida adulta.
Por ello, recomendó promover desde edades tempranas actividades recreativas que involucren correr, saltar, cambiar de dirección y realizar movimientos dinámicos, ya que contribuyen al desarrollo de la fuerza sin necesidad de recurrir al entrenamiento tradicional con pesas.
Asimismo, recordó que las recomendaciones internacionales más recientes indican realizar al menos diez series semanales de ejercicios de fuerza por grupo muscular, utilizando pesas, bandas elásticas o simplemente el propio peso corporal. «El mejor programa de entrenamiento es el que realmente se hace», resumió.
Ambos especialistas coincidieron en que el peso corporal, por sí solo, ya no es suficiente para evaluar el estado de salud de una persona.
Jessica Nava explicó que mediante equipos de bioimpedancia es posible conocer el porcentaje de grasa corporal, masa muscular, agua corporal y distribución segmentaria del músculo, permitiendo detectar disminuciones importantes de masa muscular incluso en personas con peso aparentemente normal.
Destacó que la Clínica de Nutrición de la UPAEP ofrece mediciones de bioimpedancia para colaboradores de la universidad, como una estrategia preventiva para fomentar el autocuidado y generar conciencia sobre la importancia de conservar una adecuada masa muscular.
Por su parte, Felipe Hermosilla señaló que, aunque existen métodos de alta precisión como la absorciometría dual de rayos X (DEXA), cualquier persona puede realizar una valoración inicial combinando tres indicadores sencillos: índice de masa corporal, perímetro de cintura y estatura.
Añadió que actualmente la evaluación de la obesidad debe complementarse con medidas de composición corporal, ya que una persona puede presentar un peso aparentemente saludable pero tener poca masa muscular y exceso de grasa.
Los especialistas también destacaron el valor del programa Global Summer 2026 de la UPAEP como un espacio de intercambio internacional que permite compartir experiencias académicas, fortalecer proyectos conjuntos de investigación y enriquecer la formación de estudiantes y profesores.
Felipe Hermosilla calificó su estancia en la UPAEP como una experiencia altamente enriquecedora, resaltando la disposición de los estudiantes mexicanos, su interés por aprender y la apertura institucional para fomentar la colaboración internacional.
En tanto, Jessica Nava afirmó que estos programas permiten conocer diferentes enfoques científicos, comparar experiencias entre países y consolidar redes de investigación que benefician directamente a la comunidad universitaria.
Finalmente, ambos especialistas hicieron un llamado a dejar de considerar la actividad física como una recomendación lejana y convertirla en un hábito cotidiano.
«La prevención siempre será mucho menos costosa que atender las complicaciones derivadas de la inactividad física. Basta comenzar a moverse, hacer pausas activas, fortalecer la masa muscular y conocer cómo está realmente nuestra composición corporal para dar un paso importante hacia una mejor calidad de vida», concluyeron.










