
La Benemérita Universidad Autónoma de Puebla inició la campaña de reforestación en un predio de la Institución en Valsequillo, específicamente en la junta auxiliar de San Pedro Zacachimalpa, una reserva ecológica donde se reforestaron aproximadamente nueve hectáreas con dos mil 500 árboles de encino, con un promedio de 2.5 metros de altura. En esta actividad participaron alrededor de 400 alumnos de licenciatura y posgrado de la Institución.
Dicha campaña de reforestación permite contribuir al cuidado del medio ambiente y es resultado de una serie de acciones previas al plantado de los árboles. Es un esfuerzo encabezado por diversas dependencias como el Centro de Agroecología y la Maestría en Manejo Sostenible de Agroecosistemas del Instituto de Ciencias (ICUAP); la Facultad de Ingeniería, Secretaría Administrativa y la Dirección General de Obras, con el apoyo y coordinación de Secretaría Particular de Rectoría y la Dirección del ICUAP.
José Francisco López Olguín, director del Instituto, informó que este predio en Valsequillo es un nuevo espacio para la Universidad, pero para mitigar el estado actual del terreno, el primer paso es establecer una reserva ecológica.
«Una tarea importante es reforestar, pero todavía más importante es su cuidado para sobrevivir, por lo que durante tres años se supervisarán mensualmente los árboles; se abonarán y regarán con agua. El ejemplo lo tenemos en Ciudad Universitaria con 500 árboles que han sobrevivido con mantenimiento», destacó.
Los encinos son árboles que crecen en piedras y terrenos con poco suelo, por lo que se espera regenerar con ellos los suelos de esta zona. Tienen un lento desarrollo, crecen 10 centímetros por año, y en aproximadamente 25 o 30 años alcanzarán su madurez, explicó Agustín Aragón García, investigador del Centro de Agroecología del ICUAP.
Debido a que el terreno es pobre en nutrientes se utilizó «Vermi BUAP», abono orgánico producido por lombricompostaje. De esta manera se aportó nitrógeno, fósforo, potasio y otros micro elementos por medio de un kilo de fertilizante a cada árbol antes de ser trasplantado, detalló José Cinco Patrón Ibarra, también investigador de este Centro.
De manera previa, se identificó en campo las áreas a reforestar, se trazaron y marcaron con estacas los puntos de ubicación de los árboles. Docentes, alumnos y habitantes del lugar cavaron hoyos o cepas de 30 por 30 centímetros en los puntos de reforestación, de acuerdo al plano, y con una distancia de cinco metros entre cada uno.
Una vez trasplantados los árboles, a dichos ejemplares se les dará riego de auxilio desde octubre hasta abril del próximo año, cada 15 días. Posteriormente, se sustituirán los ejemplares que no sobrevivan.









