Published On: Jue, Sep 4th, 2014

Reflexionan sobre la pertinencia de la ciencia en los procesos de innovación industrial

A pesar de que en México existen aproximadamente 300 variedades de tuna y en Italia sólo varían en 4, esta nación europea se posiciona en el escenario global como el productor y comercializador número uno de este fruto, indicó Rogelio Vázquez Ramírez, científico del Departamento de Investigación en Ciencias Agrícolas (DICA) del Instituto de Ciencias de la BUAP.
Durante su conferencia magistral «El desarrollo de la cadena productiva del nopal-tuna y la pertinencia de la investigación», Vázquez Ramírez aseveró que para impulsar la producción en México de éste y otros productos, es necesario hacer ciencia y aplicarla en los procesos productivos a través de innovaciones, ya que la calidad de la gestión administrativa y empresarial por sí sola no es suficiente.
Pese a ello, el enfoque sigue siendo el tradicional. Así lo puntualizó el científico al retomar algunos datos sobre el panorama de la agricultura actual. Indicó que en el sector involucrado aún persiste el interés en la producción primaria, «pues según datos de la Fundación Produce Puebla A.C., el 43 por ciento de los proyectos que inciden en la producción agrícola van a la producción primaria, 20 por ciento a la industrialización y un 17 a la comercialización».
Ante este panorama, el investigador sugirió que las autoridades y el sector involucrado deberían pensar y centrar sus esfuerzos en la industrialización, es decir, en la innovación de los productos: «darle un valor agregado a los productos que realizamos» sin descuidar a la producción primaria; encontrar el equilibrio entre cantidad y calidad tal y como lo hacen países con éxito, tal es el caso de la península itálica y su relación con la tuna.
Esto debido a la creciente demanda de alimentos de mayor calidad y que no representen riesgos para la salud por parte de las autoridades, los actores facultativos para la certificación de los alimentos, y de la misma población.
Sobre la producción de tuna en Puebla, Vázquez Ramírez dijo que pese a que la zona tunera en la entidad no rebasa las seis mil hectáreas, su rendimiento es mayor que el de otros estados del país que poseen mayor extensión geográfica para este tipo de cultivo. Esto fue posible gracias a las investigaciones científicas que se traducen en innovaciones aplicadas a las cadenas de producción, tal como los procesos de fertilización.
En el Departamento de Investigación en Ciencias Agrícolas estos procesos de fertilización son el resultado de una ardua labor científica. Han desarrollado, por ejemplo, a los fitorreguladores, cuajados de fruto que tras ser aplicados logran mejorar los rendimientos y aumentar la producción agrícola hasta en un 15 por ciento.
El investigador presentó el caso de Agroproductores la Flor de Villanueva, organización poblana encargada de la siembra y comercialización de la tuna. Acerca de este grupo de productores, indicó que a partir de 1999, cuando comenzaron a introducir y gestionar innovaciones en el proceso productivo de la tuna, desencadenaron una serie de progresos que podrían ser considerados como los detonantes de la aceptación de su producto a nivel nacional y de la autorización para exportarlo.
Su intervención se realizó en la Unidad de Seminarios de Ciudad Universitaria BUAP, donde se desarrolla el Magno Encuentro conmemorativo del 40 Aniversario del Instituto de Ciencias de la BUAP y el V Encuentro Nacional de Ciencias «Luis Rivera Terrazas»; programas que, a través de actividades culturales y de divulgación científica, buscan brindar un reconocimiento a importantes actores universitarios para el desarrollo de la ciencia en Puebla y en México.