Con su libro, «La obscura llama. Élites letradas, política y educación en Puebla, 1750-1835», Jesús Márquez Carrillo, Profesor Investigador de la Facultad de Filosofía y Letras de la BUAP, obtuvo Mención Honorífica en el Premio Francisco Javier Clavijero, correspondiente al área de historia y etnohistoria, en la categoría de investigación, en la edición 2013 de los Premios INAH (Instituto Nacional de Antropología e Historia).
El Historiador y Doctor en Educación, autor de diez libros y de numerosos artículos y capítulos de libro sobre la historia política, social y cultural de Puebla, fue distinguido en los Premios INAH 2013, que en este año recibió 371 trabajos provenientes de 55 instituciones de educación superior del país, públicas y privadas, así como de ocho universidades extranjeras, Italia, Francia, Países Bajos, Estados Unidos, Costa Rica y España, que concursaron en las ocho áreas consideradas en dicho certamen.
«La obscura llama. Élites letradas, política y educación en Puebla, 1750-1835», una coedición de la BUAP y Ediciones de Educación y Cultura, «busca develar y comprender, al mismo tiempo, el sentido y la trayectoria del proyecto educativo de la Ilustración y su enlace con el primer liberalismo. Su perspectiva de análisis se ubica en el campo de la historia intelectual, dentro de lo que Peter Burke ha denominado una historia cultural de las ideas, o más precisamente lo que para Robert Darnton es la historia intelectual, en una de sus vertientes: el estudio de las ideologías y la difusión de las ideas», comentó Márquez Carrillo, a propósito de su obra.
En cuanto a su estructura, en la primera parte se aborda la secularización de las prácticas culturales, los agentes de las transformaciones y la formación de la élite educada. En la segunda, se describe y analiza la acción ilustrada en el plano educativo, así como el nacimiento y desarrollo de la escuela pública en el contexto específico de la Primera República.
«Existe, sin embargo, la certidumbre de que en el largo aliento –más allá de las grandes promesas liberadoras– lo que predomina es una obscura llama, el afán del Estado por fabricar cuerpos dóciles y útiles para el aparato productivo y la gobernación social. En esta medida, la escuela se concibe como una de sus principales agencias, pues tiene la encomienda de formar individuos, ciudadanos y buenos cristianos; de estructurar, ahora, nuevas identidades en el ámbito individual y colectivo», abundó.
Desde 1985, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) otorga los Premios INAH a los mejores trabajos académicos que se realizan en nuestro país, en investigación y tesis de grado, en ocho áreas. En su edición 2013, el Premio Francisco Javier Clavijero contó con 47 jurados para las cuatro categorías, investigación y tesis de licenciatura, maestría y doctorado.
Las menciones honoríficas correspondieron a Jesús Márquez Carrillo y a Alberto del Castillo Troncoso, este último con su obra Ensayo sobre el movimiento estudiantil de 1968. La fotografía y la construcción de un imaginario (México, 2012, Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora/Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación).
Miembro del Sistema Nacional de Investigadores, en 1993 Jesús Márquez Carrillo fue nombrado Cronista de Número del Consejo de la Crónica de la Ciudad de Puebla, y en 1995 miembro activo del Seminario de Cultura Mexicana. Pertenece al Consejo Mexicano de Investigación Educativa y a la Sociedad Mexicana de Historia de la Educación. Sus principales campos y líneas de investigación se relacionan con la enseñanza de la historia (aspectos teóricos y metodológicos), la historia de la educación en México y en Puebla, y la historia social y cultural de las imágenes.
Sin duda, La obscura llama. Élites letradas, política y educación en Puebla, 1750-1835 es una contribución novedosa e importante, no sólo para la historia de las ideas educativas en su significado más amplio, sino también porque nos acerca a un fragmento notable de la historia de Puebla, ése en el cual –se dice– se fraguó la «rancia y decimonónica identidad poblana».









