Published On: Mié, Sep 10th, 2014

PROFECO, encargada de vigilar precios únicos de libros: Senadora Blanca Alcalá

blancaEn nombre de diversas senadoras del PRI, Blanca Alcalá Ruiz presentó una iniciativa de reforma la Ley de Fomento para la Lectura y el Libro, para que la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) sea la autoridad responsable de aplicar los precios y tarifas únicos de los libros para los consumidores.

En su exposición, la legisladora por Puebla mencionó que la Profeco se encargará de vigilar y verificar el cumplimiento de las disposiciones en materia de precios y tarifas establecidos o registrados por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta).
La propuesta que firman también las senadoras Marcela Guerra Castillo, Graciela Ortiz González, Ana Lilia Herrera Anzaldo y Arely Gómez González, considera que el precio único del libro aplica únicamente a los consumidores finales, por lo que las controversias que surjan entre editores y distribuidores, así como entre distribuidores y consumidores, los resuelva la Profeco.
A través de la iniciativa se establecen las bases para que el libro electrónico tenga el mismo tratamiento que el libro impreso, destacó la senadora Blanca Alcalá, por ello es que además de la definición de estar impreso en cualquier soporte, debe hacerse en cualquier lenguaje o código.
Al respecto, indicó que un libro electrónico puede tener un registro ISBN y puede establecerse como de única edición, por lo que se propone que el precio único del libro sea permanente.
Otra de las modificaciones es ampliar la vigencia del precio único de 18 a 24 meses, a fin de participar en el equilibrio del mercado, tomando en cuenta que el precio único no equivale a un precio fijo y que la relación de costos entre los editores y los distribuidores se define a través de condiciones de oportunidad.
En ese sentido dijo que el establecimiento de un precio único para cada título editado, además de ser la extensión del ejercicio del derecho patrimonial que corresponde al autor por la producción de su obra, no limita la libertad para comerciar los textos, esto es que los lectores podrán adquirir un libro a un mismo precio y por un tiempo razonable.