“La Siesta de los Pavorreales” de Oscar Walker, a 18 años de su muerte, es una propuesta literaria de incontables significados que deberá ser conservada, cuestionada, reflexionada y descubierta sin la voz del autor, afirmó Felipe Galván Rodríguez, docente del Colegio de Lingüística y Literatura Hispánica de la Facultad de Filosofía y Letras de la BUAP
En la presentación del libro “que se llevó a cabo en el Auditorio Elena Garro, y que acompañaron Oscar Walker, hijo, y la Profesora del Colegio de Lingüística Nicolina Altieri Fernández, se resaltó la riqueza de la obra.
Galván Rodríguez hizo un análisis de la narración de 17 capítulos, donde los personajes se materializan en una múltiple interculturalidad de política, teología, economía, amor, clase y moral.
“Walker escribió con paciencia, temporalidad extrema y con vitalidad; la Siesta de los Pavorreales que es la representación de su creatividad, llevado a su ejemplar manera de crear, muestra un juego poético en la redacción, lo cual no es raro, cuando fue poeta y maestro de redacción en la UAP”.
El comentarista aseguró que al leer los párrafos y frases del libro, se debe volver sobre ellos, ”no es el texto el que falla, es nuestra percepción la que está poco acostumbrada a los grados de complejidad que imprimió a su narrativa, lo cual fuerza a obligar varias lecturas, varios acercamientos”.
Tras referirse a Oscar Walker como -el socio de parrandas literarias de Vicente Leñero-, señaló que La Siesta de los Pavorreales, es una especie de prosa poética, poli significante, que desarrolla un continuo sinfónico y un ornamento artesanal párrafo por párrafo.
“Es un texto para revisitarlo, reflexionarlo, redistribuirlo y redialogar con él; para acceder a otras fibras de plumas de pavorreales que por la alta creatividad de Oscar Walker parece tener infinitos tonos y variadas imágenes de la sabia, detallada y coloridamente brillante pluma que nos legó”.
En su comentario Nicolina Altieri, Profesora de la FFyL, quien fuera alumna del autor de “La Siesta de los Pavorreales”, presentó una revisión lingüística de la obra que señaló, “obliga a leer y releer, al introducir técnicas literarias novedosas que pueden ser comprendidas sólo por lectores cuidadosos del lenguaje y del trasfondo”.
Oscar Walker, hijo, leyó una breve semblanza sobre la vida y obra de su padre quien además de realizar estudios de medicina y filosofía en la UNAM, fue colaborador del periódico “El Universal”, de diversas revistas y maestro de lectura y redacción en la UAP por 30 años.
Además de definir a su padre como un hombre “amable, bondadoso, distraído y con vena de poeta”, dio lectura a una poesía y mencionó las reuniones de sostenía con su grupo de amigos, entre los que se encontraban Vicente Leñero, Jorge Ibarbuengoitia, Renato Leduc, entre otros, con quienes coincidía en una incesante búsqueda del conocimiento.









