Published On: vie, May 3rd, 2019

Premio Ada Byron promueve educación basada en ciencia y tecnología en México

El ‘Premio Ada Byron a la Mujer Tecnóloga. Capítulo México’ es una estrategia tangible para promover en México la educación en STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas), con una visión social incluyente, opinó la maestra Graciela Rojas Montemayor, fundadora y presidenta del Movimiento STEM.

Por tal motivo, “en Movimiento STEM estamos profundamente entusiasmados por ser parte del primer Capítulo del ‘Premio Ada Byron’ en México”, dijo Rojas, oradora invitada en el lanzamiento del Premio.

La maestra comentó que se estima que aún no existe el 65% de las oportunidades laborales que tendrá la generación actualmente conformada por niños y jóvenes entre los 9 y 19 años de edad, la que hará frente a la cuarta revolución industrial, que en realidad es tecnológica.

Ante esta coyuntura, la apuesta debe ser STEM, “una tendencia mundial que promueve la enseñanza de ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas, como pilares del desarrollo sostenible y el bienestar social”. Que más allá de agrupar estas materias, “es un movimiento que desarrolla de manera profunda el pensamiento científico y matemático, propone un aprendizaje basado en la solución de problemas y desarrolla las habilidades indispensables para competir en el mundo laboral en el siglo XXI”.

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Asimismo, Rojas Montemayor consideró importante, relevante y sumamente estratégico, que el ‘Premio Ada Byron’ llegue a México, porque da visibilidad a las mujeres del mundo de la tecnología y fomenta en las mujeres vocaciones en estas áreas de estudio.

Añadió que, de acuerdo con el informe de rendimiento de estudiantes escolares en el área de ciencias del 2015, del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos de la OCDE (PISA, por sus siglas en inglés), en México, al igual que en la mayoría de los países de América Latina, la matrícula de ingreso de las mujeres a la educación inicial y secundaria supera la de los hombres; y su desempeño en materias de ciencia a nivel secundaria no presenta diferencias relevantes.

Por otra parte, sólo el 8% de las niñas mexicanas piensa en elegir alguna carrera STEM, en comparación con el 27% de los niños, según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Diferencia que, Rojas cree, es sociocultural, es decir, “por un aprendizaje social en el que la mujer no se ve del todo identificada para ser integrada en estas áreas de estudio o porque no tiene rol models (modelos a seguir)”.

Adicionalmente, en América Latina es socialmente aceptable para las niñas y mujeres no ser competentes en estas áreas de estudio. “Enseñamos normalmente a nuestras hijas a ser perfectas, y no valientes; educamos a no fallar, y la educación en STEM propone un aprendizaje basado en la solución de problemas, lo que implica entender, construir, probar y mejorar, es decir, utilizar el error como base fundamental del proceso de aprendizaje.

Además de fomentar la colaboración, la educación en STEM también tiene un fuerte componente de igualdad de género, al incluir la participación de niñas, adolescentes y jóvenes como líderes de innovación y del cambio social; esto, desde edades tempranas y al momento de integrarse a la fuerza laboral o al emprender.

Finalmente, la presidenta del Movimiento STEM dijo que se debe hacer hincapié en integrar a la mujer a estas áreas del conocimiento, si no por convicción, por bono demográfico y para mejorar el desarrollo económico y social del país, ya que ocho de los diez empleos mejor pagados son basados en competencias STEM.