
CHICONCUAUTLA-ZEMPOALA.- A punto de ser linchados la Comandante Juventina Cruz Negrete y sus elementos de Policía Municipal de Chiconcuautla por cientos de mujeres indígenas para defender a sus esposos ante la desesperación por no tener agua potable que surte su comunidad y que desde hace más de dos semanas, Alberto Juárez Cruz, Claudio Hernández Gaspar y Manuel Cruz Salvador, este último Presidente auxiliar de la comunidad, rompieron los candados de las válvulas de la red del agua potable para cobrar 50 pesos mensuales.
En entrevista con humildes mujeres de Zempoala señalaron que de forma arbitraria y según Alberto Juárez Cruz, Claudio Hernández Gaspar y Manuel Cruz Salvador, el presidente auxiliar de la comunidad, apoyados por el Alcalde de Chiconcuatla rompieron los candados de las válvulas de la red del agua potable para cobrar 50 pesos.
Quienes dijeron que ya tenían la autorización del Presidente municipal para que a partir de ese día se empezara a cobrar la cantidad de 50 pesos mensuales, situación que los habitantes inconformes ante la falta del vital líquido se organizaron para realizar faenas y restablecer el servicio para la ciudadanía. Explicaron.
Asímismo agregaron que para no tener malos entendidos invitaron al Presidente auxiliar Manuel Cruz Salvador quien se negó a participar y decidió llamar a la seguridad pública municipal, al mando de la Comandante Juventina Cruz Negrete y quienes llegaron al lugar de los hechos en donde se encontraban los habitantes trabajando y quienes señalaron que llegaron con atitud intimidatoria y en posiciones amenazadoras con armas largas preguntaron, ¿Qué donde estaba el líder?, a lo cual los pobladores respondieron que se trataba de una faena para restablecer el servicio de agua potable.
Asimismo señalaron que se estaba cometiendo una arbitrariedad con la presencia de los uniformados, fue así como las mujeres mostrando su enojo con el operativo intimidatorio, dijeron que este abuso fue comunicado al Presidente municipal sin embargo la respuesta del Síndico municipal José Sosa Ocampo fue de que era un problema de la comunidad y que el Ayuntamiento no tenia porque intervenir.
Finalmente las mujeres de Zempoala, al carecer del vital liquido se dieron a la tarea de organizar una faena para el restablecimiento del servicio los hechos bastaron que se despertara la indignación de la población entera, principalmente mujeres quienes llegaron al lugar prácticamente a correr a los policías a gritarles que se marcharan del lugar y que dejaran trabajar a sus esposos por que necesitan el agua.
GUSTAVO HERNÁNDEZ








