Miércoles 11 de septiembre. Miércoles histórico. Desde temprana hora, académicos, estudiantes y administrativos acudieron a las urnas, en facultades y escuelas, campus regionales y las áreas del centro, salud y Ciudad Universitaria, para elegir a quien encabezará la administración central de la Máxima Casa de Estudios en el estado: el Rector de la BUAP, periodo 2013-2017.
Las manecillas del reloj marcan las 4 horas y es la señal, puntual, de salida de vehículos que transportan la papelería para la jornada de auscultación sectorial. Cuatro horas más tarde, 161 casillas, con 283 urnas, se abrieron para la votación de más de 80 mil estudiantes, académicos y administrativos de la Máxima Casa de Estudios en el estado, que vivió una jornada histórica con una nutrida participación.
La mañana es gris, pero el colorido y estilo de los miles de universitarios tornó de azul el cielo. Hay un clima festivo, de tranquilidad y orden. La comunidad universitaria forma largas filas. Desde las 8 horas empieza el movimiento, el ir y venir.
El voto es una señal compartida; un color sepia en el dedo pulgar. Hay algo en común entre los universitarios: el dedo pulgar en alto que muestra la marca, la señal, el orgullo de ser partícipes de un mismo proceso. Miércoles histórico.
Los universitarios aprovecharon el tiempo libre, entre clase y clase, para acudir a las urnas, emitir su voto y retornar a sus labores, oficinas, aulas y laboratorios. Formaron filas que por momentos eran largas, sin tregua para los funcionarios de casillas, auxiliados por estudiantes, administrativos y académicos.
Una espera entre pláticas, comentarios, risas. Los que no tenían clase en la hora siguiente aprovecharon para sentarse en las plazuelas, los escalones, para la hora del almuerzo, el tentempié, la comida, la charla en torno a una taza de café, comentando sobre el nombramiento de el nuevo Rector.
Hay alegría. Hay confianza. Hay futuro.










