Los archivos son necesarios para la toma acertada de decisiones, así como para establecer mejores prácticas administrativas, aseguró María de las Mercedes de Vega Armijo, directora del Archivo General de la Nación.
Durante la V Convención Internacional de Archivistas y el IV Foro Nacional de Legislación Archivística, cuya sede es la BUAP, la doctora en Ciencias Sociales destacó la fuerza determinante de los documentos en la vida de los pueblos, ya que en los papeles viven las convulsiones y se reflejan las pasiones de los seres humanos. Así como el hombre tiene derecho a saber, también tiene el deber de recordar y actuar en consecuencia.
En este sentido el Estado, como principal gestor de información, es quien asume la vigilancia del uso correcto de los archivos. «Si los archivos sirven para preservar el conocimiento e incluso comprender con más claridad la historia de las sociedades, el obligado ejercicio de memoria colectiva contribuye a conocernos mejor como mexicanos en esta andadura en constante proceso de cambios y adaptación que junto a los problemas corrobora las fortalezas», agregó.
De igual manera, el sistema político ha reconocido la necesidad de generar mecanismos de acceso a la información, puesto que su confiabilidad determina la calidad de la sociedad y gobierno.
En cuestión de transparencia, De Vega Armijo declaró que ésta impulsa el trabajo archivístico para poner al alcance de la ciudadanía la información que necesite, pero «transparencia sin resultados, genera cinismo». Lo anterior sucede cuando los datos disponibles no se traducen en información para el ciudadano.
La directora del Archivo General de la Nación expuso que la labor del archivista es proporcionar información fidedigna, para tal fin se necesita una mirada inter y multidisciplinaria para diseñar métodos de comunicación que contribuyan a generar resultados concretos.
Por otra parte, indicó que los retos de la archivística son incorporar tecnologías con criterio, ya que la digitalización no resuelve los problemas; el personal debe apoyarse de la creatividad, imaginación y actualización para el manejo de la información; así como una capacitación constante.
La suma de los elementos anteriores permitirá ofrecer un servicio de calidad y así romper el círculo del olvido de los documentos, al igual que agilizar los vínculos de los recintos archivísticos con instituciones públicas y privadas, concluyó De Vega Armijo.









