La ingeniería topográfica y geodésica ha acompañado a la humanidad en su historia con el mapeo y la descripción de espacios físicos en la actividad humana, declaró el maestro José de la Luz Ramírez Mendoza, Coordinador de esta carrera en la Facultad de Ingeniería de la BUAP.
Sus aplicaciones van desde analizar el suelo de todo tipo de construcciones, conocer las rutas de navegación de barcos, al igual que de aviación y saber dónde establecer carreteras.
Aunque su evolución netamente como ingeniería –aplicación de la ciencia a la solución de problemas prácticos- va de la modernidad a la fecha, «nuestros antepasados también necesitaron desplazarse sobre la superficie terrestre», por lo que la aplicaron en su vida diaria.
«Cuando descubrieron que el planeta era redondo, las exigencias de la vida social demandaron la creación de la ciencia llamada Geodesia que desarrolla métodos y técnicas que son aplicados por la topografía».
El Coordinador del Colegio de Ingeniería Topográfica y Geodésica, al dar a conocer que esta carrera cumplirá 40 años, recordó que fue hasta 1973 cuando se incorporó esta segunda licenciatura a la oferta educativa de la entonces Escuela de Ingeniería Civil y pasó a denominarse Escuela de Ingeniería Civil y Topográfica.
Informó que para celebrar este acontecimiento se realizará un conjunto de actividades relacionadas a este ámbito en los próximos meses. Comprenderá conferencias magistrales y talleres, ya que la construcción de obras de ingeniería civil requiere de mapas.
Ramírez Mendoza reconoció que hasta la fecha la tecnología ha convocado a actualizar este programa, por ejemplo en sistemas de información geográfica. En 2003 se iniciaron los trabajos de los Comités Interinstitucionales para la Evaluación de la Educación Superior (CIEES) y se logró tener en 2005 el nivel I.
Mientras que en 2004 se iniciaron los trabajos para la acreditación de la carrera por el Consejo de Acreditación de la Enseñanza de la Ingeniería (CACEI), que se obtuvo en 2006; en 2010 se realizaron los trámites para su re-acreditación que se logró en 2011.
La última modernización se realizó en 2009; con el Modelo Universitario Minerva se pide nuevamente la actualización de los programas y la integración de prácticas profesionales y servicio social como materias dentro del currículo, puesto que «actualizar los programas es una necesidad», puntualizó el Coordinador.









