Aún se tiene la idea de que la ingeniería es sólo para hombres, ámbito en el que la mujer sumisa y frágil no tiene nada que hacer, ni mucho menos futuro, expuso Martha Vélez Xaxalpa, Directora de Proyectos en la Secretaría de Infraestructura estatal, quien compartió sus experiencias como una de las primeras mujeres de Ingeniería.
Ante estudiantes de la Facultad de Ingeniería de la BUAP, su alma mater, indicó que en México, uno de cada cuatro hogares es sostenido por una mujer, cifra que representa el 24.6 por ciento del total, por lo que estudiar ingeniería no representa un estatus, sino un ingreso para sostener una familia.
Mostró el ejemplo de destacadas féminas en este sector laboral, quienes con trabajo, esfuerzo y dedicación, han sobresalido en un mundo de hombres. Tal es el caso de la doctora Sonia Elda Ruíz Gómez, investigadora especialista en Ingeniería Estructural del Instituto de Ingeniería de la UNAM.
Cecilia Olague Caballero, investigadora especialista en pavimentos; Ana Celia Cuevas Colunga, experta en seguridad vial en el Instituto Mexicano del Transporte; así como Guadalupe Sánchez Gante, subdelegada técnica de la Delegación Regional III-Querétaro, Caminos y Puentes Federales. Sin olvidar a Miriam Flores Monroy, primera mujer en México en llevar el control topográfico de los túneles «Las Pilas» y «Zoquital».
La también Tesorera de la Asociación Mexicana de Vías Terrestres señaló que «cuando se quiere, se puede, por lo que las mujeres pueden desarrollarse como ingenieras y tener un crecimiento profesional destacado».
En un inició, dijo, empiezan sin credibilidad, para ello tiene que prepararse con una maestría, doctorado, cursos y especialidades, sin olvidar que a lo largo de su carrera deben de actualizarse, «sólo así tendrán oportunidades reales para competir».
Vélez Xaxalpa enfatizó que cuando se empieza una carrera profesional, hay que estar dispuestos a irse al norte o sur del país. Otro factor importante es la integración, «porque cuando se trabaje será en su mayoría con hombres, si desde la carrera no conviven con sus compañeros, después será difícil».
También aconsejó a las alumnas no callar sus dudas, ni mucho menos sus opiniones y conocimientos; de igual forma no tener miedo a equivocarse y descubrir su propia fuerza, además de tener serenidad y paciencia, por las constantes discriminaciones.









