Published On: Sáb, May 28th, 2011

Fotovoltaica y biomasa, nuevas energías alternativas para el campo

Hoy en día México apuesta por el desarrollo de nuevas fuentes de energías alternativas que se fundamenten en la sustentabilidad, con la finalidad de diversificar el portafolio energético y reducir los costos de las que se emplean actualmente, indicó la doctora Julieta Evangelina Sánchez Cano, académica de la Universidad Juárez del Estado de Durango.

En el Paraninfo del Edificio Carolino de la BUAP, al participar en el Octavo Congreso Nacional de la Asociación Mexicana de Estudios Rurales A. C. en su ponencia Energías alternativas para el campo mexicano, señaló que éstas podrían ser la Fotovoltaica  y Biomasa.

“La energía Fotovoltaica puede incidir primordialmente en el mejoramiento de las condiciones de vida en zonas rurales, porque puede emplearse en el bombeo de agua potable, comunicaciones, sistemas domésticos, iluminación y conservación de alimentos, entre otros. Tiene una gran variedad de aplicaciones”.

Informó que las metas que se ha propuesto el gobierno con respecto a éste sistema es construir paneles solares, “para que en 2013 se tengan instalados 25 Mega-watts con tecnología fotovoltaica que generen 14 Giga-watts al año”.

Otra energía alternativa de gran impacto es la Biomasa, donde su principal aplicación es a nivel doméstico, sobre todo en estufas de leña, mismas que tienen que ser mejoradas para reducir el humo y la tala de árboles.

La Investigadora comentó que el proceso tecnológico ha contribuido a incrementar la eficiencia energética, reduciendo el consumo de energía por unidad de producto, “su uso en términos absolutos ha crecido a una tasa del 2.1 por ciento anual en las tres últimas décadas”.

Paradójicamente, reconoció, algunas comunidades rurales -especialmente indígenas-, no disponen de energía eléctrica ni mucho menos de sistemas de agua potable y servicios de comunicación.

Por otra parte, dijo que no debe perderse de vista el mejoramiento económico, medioambiental y social de las zonas rurales mexicanas, así como el fomento del desarrollo humano, que mejoren la calidad de vida de las personas.

Sánchez Cano destacó que el crecimiento económico es una condición necesaria, pero no suficiente para el desarrollo, ya que el nivel de pobreza en el país integra al 50 por ciento de la población, siendo éste un tema emergente de solución.

“El índice de Desarrollo Humano considera tres ejes: esperanza de vida, niveles de educación y renta per cápita, pero no considera los aspectos medioambientales”, advirtió la especialista.

Aclaró que “si se quiere mejorar el medio ambiente y las comunidades rurales, se debe generar un crecimiento sostenible que impacte sobre el nivel de pobreza”.

 

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