Published On: Vie, Jul 26th, 2013

Esther Seligson fue escritora gracias a su calidad y constancia: Adriana González Mateos

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Esther Seligson (Ciudad de México, 25 de octubre, 1941 – ìbid., 8 de febrero, 2010) fue una escritora culta, viajera, hábil para los negocios y muy espiritual. Una profesional impecable. Siempre amable, relajada y con look hippie que la retrataba como una mujer errante que no era de aquí o de allá, sino de algún otro extraño lugar, dijo la escritora, profesora e investigadora Adriana González en la mesa dedicada a la autora de Otros son los sueños.
Estos detalles de la vida, personalidad y obra de la escritora, traductora, ensayista, narradora, historiadora y poeta mexicana Esther Seligson se dieron a conocer en el ciclo Una habitación propia, realizado la noche del miércoles 24 de julio en la Sala Adamo Boari del Palacio de Bellas Artes.
En la charla participó como moderadora la escritora Raquel Castro y como ponente la escritora, profesora e investigadora de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, Adriana González Mateos.
¿Cómo logró Esther Seligson convertirse en una escritora significativa para la literatura mexicana? fue la pregunta eje de esta plática emotiva. Adriana González detalló que Esther Seligson se enfrentó a diversos desafíos para escribir y empezó a publicar en los años sesenta en la Ciudad de México, cuando ya existían mujeres escritoras reconocidas y con una obra tremendamente sólida, por ejemplo; Josefina Vicens, Elena Garro y Rosario Castellanos.
Añadió que Esther Seligson fue una administradora judía, nueve años más joven que Elena Poniatowska, quien estuvo casada con el cineasta Alfredo Jozcowicz y madre de un niño, «que logró establecerse como escritora gracias a su calidad y la constancia de su trabajo».
Mediante seis hipótesis, Adriana González Mateos reveló la forma en que Esther Seligson logró su reconocimiento:
1.- Pese a formar parte de un medio artístico asociado a posiciones políticas libertarias, la literatura de Esther Seligson es decididamente elitista, ya que apuesta a autores centrales del canon venerado en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM como Rainer Maria Rilke o Franz Kafka, sobre quienes escribió diversos artículos.
Es una escritora –detalló– «culta que incluso fue capaz de revelar lo siguiente: la literatura, y que me perdonen, no está escrita para los ignorantes, lo siento muchísimo, de ninguna manera un inculto puede leer. Si no entienden no lean ni escriban nada sobre mí. Yo no tengo porqué explicarles nada, háganse de cuenta que estoy muerta. La literatura es de todos, menos de los ignorantes».
2.- Esther Seligson conoció el medio literario y se desenvolvió con éxito dentro de él, ya que de acuerdo con la misma Seligson, ser una escritora culta significaba tener un conocimiento profundo de las literaturas europeas, ante todo la francesa, algo que ella siempre conoció.
3.- La escritora se dio a conocer como traductora destacada de un escritor de moda en París: Emil Michel Cioran, labor que impulsó la difusión de la literatura francesa. Esto le dio una reputación que combinaba el estar al día con el rigor y la seriedad que a la larga favoreció el reconocimiento de su obra.
«En este sentido, Esther Seligson desarrollaba una labor difícil y especializada, pero al ganar prestigio como traductora de Cioran no competía directamente con los poemas, cuentos, novelas o ensayos de otros escritores mexicanos que hubieran podido rivalizar con ella, en cambio se presentó como traductora de alguien que estaba más allá de toda duda».
4.- Esther Seligson se hizo cargo de las finanzas de la revista literaria Cuadernos del Viento y consiguió donadores para Vuelta.
«A partir de estos datos, surge la figura de Seligson como una mujer de buena posición económica muy bien relacionada, hábil para los negocios, dueña de un departamento sobre el Parque México con tiempo para leer y escribir, y dada a viajar a lugares lejanos, a veces durante periodos de varios años, cuando sus intereses o crisis emotivas lo requerían».
5.- El acuerdo de la escritora con las convenciones de su medio literario le impidieron desafiarlo con ideas potencialmente incomodas, ya que sus éxitos le demostraron que no había obstáculos para que una mujer de la Ciudad de México destacara en las letras.
En una entrevista de diciembre de 1974 –detalló Adriana González– «Seligson niega que las mujeres se enfrenten a dificultades especiales. Dijo que en el fondo el mexicano es muy débil hacia el sexo femenino y basta con que una sepa coquetear, que no sea demasiado fea para que no te pongan obstáculos, explicó que por ese motivo no creía que en México las mujeres que quisieran publicar tuvieran dificultad por el hecho de ser mujeres».
6.- Los lugares que la escritora visita son importantes centros de práctica religiosa y espiritual, por ejemplo, el Tíbet, Jerusalén y el sur de la India. Espacios por los que Esther Seligson se interesó debido a su búsqueda espiritual y por los temas que le inquietaron: la mitología hindú, la reencarnación, el ángel de la guarda, la astrología y las fuerzas benéficas del azar.
«También por la combinación de elementos de religiones distintas ya que Esther Seligson rechazó las ortodoxas religiosas y en cambio fue configurando una espiritualidad hibrida en la que se combinaban creencias y prácticas de origen judío, otras procedentes de la India y el Tíbet, como el yoga y la meditación, y otras como la creencia en las reencarnaciones».
¿Cómo se puede favorecer la presencia de las mujeres en las artes, en especial en la literatura?, ¿Cuáles son los obstáculos que enfrentan las mujeres que se quieren convertir en escritoras? ¿Es lo mismo querer escribir si uno es hombre que mujer?, fueron otras de las preguntas que se abordaron en este ciclo.
Adriana González, a través de la presentación de una serie de fotografías, también habló sobre los hábitos, viajes y aspectos que identificaron a Esther Seligson.
«Son fotografías que hacen pensar en una hippie de los años sesenta. Trae suelto el pelo, viste un traje hindú, lleva sandalias y abundantes joyas. Y también muestran algo que la entrevistadora Catalina Miranda señaló: que quema incienso, se quita las sandalias y cubre sus pies con la seda del vestido».
La investigadora añadió que la vida de Seligson fue un performance reconocible como parte de la comunidad «condesera» y habló de uno de sus rasgos distintivos: es una nómada que menciona de forma frecuente sus viajes y se detiene en uno en el cual pasó dos años en Jerusalén y cinco meses en el sur de la india.
«Su aspecto entonces, no es un mero seguimiento de cierta moda alternativa, sino una marca de trashumancia, de una mujer que gusta de cruzar fronteras, de una mujer extranjera, que no es de aquí o de allá, sino de algún otro extraño lugar».
La profesora investigadora de la Universidad de la Ciudad de México, concluyó su participación hablando del proceso creativo del libro de Esther Seligson: Simiente.
«Un proceso que ella califica como exorcismo y una escritura dictada por su difunto hijo Adrián. Es un libro que muestra el vínculo que en la mitología popular y en el sentido común es tenido como el más estrecho y que provee la mayor lucidez y el conocimiento más íntimo: la maternidad.»
Un libro hìbrido –añadió la también escritora– que combina poemas, textos de Esther Seligson; cartas y dibujos de su hijo Adrián Jozcowicz; facsímiles de cartas; citas de otros escritores; escrituras personales e íntimas no escritas para su publicación y escrituras esotéricas.
«Un texto que se presenta como un desafío visual. Un libro múltiple cuya acumulación del lenguaje es distinto. Es un volumen en donde Esther Seligson se coloca no sólo como autora, sino como médium.
«Es un libro que muestra como Seligson apostó por una literatura difícil, destinada a pequeños públicos, lectores sofisticados, dotados de amplia cultura. Es una obra enclavada en la concepción de lo literario como arte para espíritus selectos. Una escritura que es parte de la trayectoria de un espíritu errante y da fe de una crisis vital».