Cuando Xavi y Montse finalmente decidieron abrir su casa para organizar cenas, esperaban que la experiencia se les hiciera algo extraña. Pero no tanto. En Estados Unidos y Cuba ya existía gente que organizaba cenas en sus hogares y pensaron en importar el modelo a Barcelona. Él, chef, se encargaría de cocinar, y ella, economista, ejercería de jefa de sala. El lugar elegido era su recién renovado piso en el barrio de Gr








