Published On: Lun, Oct 13th, 2014

En la BUAP, Eduardo Merlo diserta sobre el Día de la Raza

Eduardo Merlo_JRG
Pese a que su labor como explorador marítimo marcara la historia mundial al haber descubierto un nuevo continente, y haber logrado con ello el enriquecimiento de las coronas europeas que explotaron los recursos de América durante más de tres siglos, Cristóbal Colón, genovés que con su arribo a San Salvador inició una nueva etapa histórica en el globo, por su vanidad y ambición murió en la pobreza y en el exilio del reino español, señaló el arqueólogo Eduardo Merlo durante su visita a la Casa de las Bóvedas de la BUAP.
Como parte del ciclo Disertaciones, que realiza la Vicerrectoría de Extensión y Difusión de la Cultura (VEDC), Eduardo Merlo impartió la conferencia «Conmemoración del Día de la Raza» en la que describió a Cristóbal Colón como uno de los seres más míticos e interesantes para los historiadores, pues a la fecha no han podido atribuirle su nacionalidad, hasta ahora reconocida como italiana.
Aprovechó su presencia ante estudiantes y el público asistente para hablar sobre los sucesos que rodearon a esta figura. Detalló además lo acontecido el 12 de octubre de 1492, el encuentro de dos mundos que detonó la relación entre América y Europa, tradicionalmente conocido como el Día de la Raza.
Sobre la imagen de Colón, también llamado Cristóforo Colombo, el arqueólogo señaló que para su expedición le solicitó a la Corona europea, en ese entonces encabezada por los reyes Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, «cantidades estratosféricas. Necesitó por los menos tres barcos, con toda su tripulación, víveres, todo lo necesario», dijo.
En adición, Colón solicitó «el diez por ciento de todo lo que gane España en las rutas comerciales, de aquí, hasta que desaparezca mi familia. Si descubro tierras que no estén registradas, solicito el título de capitán temporal y virrey de ellas con todos los derechos y sueldos que corresponden», relató el invitado al personificar al genovés.
Además comentó que el marinero pidió el título de Almirante de la Mar Océano, un nombramiento que no existía y que le daba el derecho de cobrar a cualquier capitán que deseara navegar, siempre y cuando concediera la autorización para hacerlo.
Tras el éxito de su empresa, pues sin mayor contratiempo descubrió para Europa lo que actualmente se conoce como San Salvador, la Isla Guadalupe, cercana a las Bahamas y las costas de Venezuela, Colón mostró actitudes de autoritarismo, ambición y vanidad al ocasionar conflictos con los indígenas, su tripulación y la misma Corona a la que le debía su suerte.
De acuerdo con Eduardo Merlo, los reyes, al ver los actos irracionales del explorador y para no cumplir con el acuerdo previamente establecido, lo hicieron prisionero. Con este panorama y tras haber cumplido unos cuantos años más de vida, Cristóbal Colón murió en pobreza extrema y con el anhelo de ser reconocido por sus contemporáneos.