Para Ana Ofelia Murguía no existen medias tintas respecto a la cinematografía nacional. En su opinión, la llamada Época de Oro fue en realidad una industria sustentada en otorgar brillo a las estrellas, anteponiendo incluso los argumentos para este fin.
«De ahí la importancia del cine de tesis que surgió posteriormente, aquel que estaba hecho para transmitir cuestionamientos, visiones y todo un marco referencial acerca de nuestra situación social, política y cultural. He tenido la fortuna de trabajar con directores que pertenecen a esta segunda vertiente y por ello cualquier reconocimiento que se me haga es también para ellos», expresó Ana Ofelia Murguía.
La actriz, con más de cuatro décadas de trayectoria, será reconocida con el Ariel de Oro por parte de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas.
«Para mí fue una sorpresa enterarme de este premio, lo supe muchos días después de que se anunciara, de hecho fue por la radio y de inmediato me dio una emoción inmensa, pero también muchos nervios, una trabaja durante años con cariño y esmero y nunca está preparada para esta clase de cosas».
La decana del cine y el teatro nacional, afirmó que la etapa de los años sesenta y setenta fue también una de las más importantes para el desarrollo temático de la cinematografía mexicana, porque vieron nacer a una pléyade de directores que apostaban por caminos diferentes para narrar historias aun contra su beneficio en taquilla.
«Hay películas sorprendentes de esos años, verdaderos tratados de reflexión que mostraron un rostro distinto del cine y de su utilidad para apoyar causas sociales e incluso definir ideologías. La dichosa Época de Oro del cine mexicano, fue importante sin duda, pero es en ese otro cine, el que se hizo a un nivel más intelectual y sin tanto oropel, donde se encuentra buena parte de la identidad cinematográfica de la que gozamos hoy día».
Murguía confesó que no hay directores difíciles sino actores que no saben entenderlos. «Es algo difícil de explicar, en el cine uno tiene que despojarse de cualquier prejuicio, es como un universo aparte, como estar en un barco durante varias semanas o meses con un capitán y una tripulación a los que hay que comprender en el sentido más íntimo».
La actriz lamentó que actualmente la cartelera cinematográfica de América Latina esté conformada en más de 95 por ciento por películas hollywoodienses, dejando muy poco espacio para la exhibición local.
«Es la razón por la que muchas películas tienen una vida de una o dos semanas en cartelera y luego no se les vuelve a ver en video, sin embargo la pantalla grande es un formato irremplazable, nuestro cine necesita verse en las salas, pero sobre todo necesita su propio espacio de exhibición».
A la par de esto, dijo, el acudir al cine es una tradición que está íntimamente ligada con la economía y por ello debe seguirse incluyendo dentro de una canasta básica nacional.
«En épocas de crisis es difícil que una familia con cuatro o cinco miembros acudan al cine frecuentemente. Estamos hablando de entradas, de estacionamiento, de golosinas y palomitas, es un gasto muy fuerte que muy pocos pueden solventar, lo mismo sucede con el teatro, me han tocado funciones con muchas butacas vacías».
Con casi medio centenar de películas filmadas, Ana Ofelia Murguía comentó que nunca se ha planteado tener una favorita, sino más bien un abanico de querencias.
«Cada película guarda su lugar y cada una es importante, podría hablar desde la primera que realicé en 1968 titulada Pax, pero también hay otras, como Naufragio con la que gané mi primer Ariel, y justo la recordé por entonces sentí la misma emoción que hoy, al ser reconocida por la industria a la que considero mi familia, por los directores, los técnicos y actores, que son parte de mi trinchera».









