
Actualmente la educación es un ámbito con amplia participación de las mujeres, así lo demuestra su aumento en la matrícula, permanencia y eficiencia terminal. Tan sólo en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla la matrícula femenina alcanza el 52 por ciento, afirmó María del Carmen García Aguilar, coordinadora del Centro de Estudios de Género de la Facultad de Filosofía y Letras de la BUAP.
La educación es un derecho reforzado a través del tiempo, «fue una de las demandas más fuertes que las propias feministas enarbolaron y hemos avanzado mucho, por lo menos en la Institución tenemos una matrícula mayor al 50 por ciento con los mejores promedios y eficiencias terminales», expuso.
Sin embargo, aún existen brechas como los tránsitos de un nivel educativo a otro, sobre todo cuando las mujeres se acercan a la edad reproductiva, ocasionando su deserción porque dejan la escuela y otros proyectos para desempeñar su rol de madre.
García Aguilar señaló que otras áreas donde la mujer ha cobrado importancia son la salud y el trabajo, porque ahora se tienen programas a favor de la prevención del cáncer cérvico uterino y de mama, así como microcréditos para establecer un negocio, logrando así la autosuficiencia de las féminas.
Pese a los esfuerzos, aún existe un factor que impide el desarrollo de las mujeres: la violencia. «A nivel nacional Puebla ocupa el sexto lugar en feminicidios, aunque en violencia en general la entidad federativa se encuentra en la media nacional», informó la Coordinadora del Centro de Estudios de Género.
Esta situación de violencia se recrudece porque las instituciones no tienen personal capacitado, pero sí los protocolos de atención. Aunado a ello, las mujeres no identifican los signos de violencia y por ende no la enfrentan ni la denuncian, indicó la académica.
Además, los medios de comunicación recalcan los roles estereotipados entre hombres y mujeres desde los comentaristas, programas cómicos, telenovelas y reality shows al presentar una realidad inexistente y donde la violencia pareciera un contexto natural.
García Aguilar dijo que estos son algunos escenarios donde deben realizarse medidas a favor del género femenino, por eso, en el marco del Día Internacional de la Mujer este 8 de marzo, invitó a la sociedad no a sumarse con felicitaciones, sino a reconocer el trabajo de mujeres en diferentes ámbitos. «En eso debería de consistir un reconocimiento», destacó.
Antecedentes de la conmemoración
María del Carmen García Aguilar recordó que los antecedentes del Día Internacional de la Mujer se remontan a 1909 con Clara Zetkin, influyente política comunista alemana y una luchadora por los derechos de la mujer, quien pidió ante el Partido Comunista considerar el Día Internacional de la Mujer Trabajadora.
Más tarde en 1925 en un trágico incendio en una fábrica de Nueva York, fallecieron en su mayoría mujeres trabajadoras, quienes reclamaban derechos laborales. Este suceso tuvo grandes repercusiones en la legislación laboral de los Estados Unidos, que hizo referencia a las condiciones laborales que condujeron al desastre.
Fue hasta 1975 cuando la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) proclamó al 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer e incluir a las féminas en proyectos de desarrollo social.
En México en 1945 como parte de sus políticas de desarrollo social se crean diferentes instancias y propuestas a favor de las mujeres, principalmente en tres direcciones: educación, trabajo y salud, explicó García Aguilar.









