Un afamado médico estadounidense del que no vamos a decir el nombre para no seguir incrementando su fortuna asegura que la fórmula más eficaz de curar cualquier enfermedad consiste en entrar al supermercado y comprar lo que le pida el cuerpo. Sostiene que la intuición lo guiará por el buen camino. Es decir, si sufre usted una carencia de vitamina C su cerebro irá a por los tomates, si está usted bajo de vitamina D la mano se le irá sola hacia los yogures. Consulto el método con Susana Monereo, jefa del Servicio de Endocrinología y Nutrición del hospital Universitario de Getafe (Madrid), una profesional solvente y respetuosa con sus colegas, que lanza una carcajada: «¡Ese señor no cuenta con el marketing y los colorines de la publicidad!».
Leer el artículo completo:
Despensa de otoño








