Published On: lun, Abr 22nd, 2013

Crimen de odio

Caótica* | 
Por Rodolfo Herrera Charolet

En el asiento trasero del segundo cuerpo del metro bus articulado, el abogado Rodas Chavet, removido de la procuraduría ha inicio del nuevo gobierno, seguía retorciéndose las cejas o, más bien dicho, tirando de ellas, mientras leía la nota publicada en el City Press.

Dejó el panfleto y miró por la ventanilla, en ese momento el autobús atravesaba la el bulevar Zaragoza. Así que se dispuso a bajar en la parada próxima a escasos tres minutos.

En su memoria se removían viejos recuerdos y trataba de ligar hechos publicados en la prensa sobre el asesinato de Carlos Rivera, un maestro universitario y especialista en ciencias penales, quien había sido encontrado desnudo, ahorcado con un cinturón en el cuello y huellas de tortura.

Los homicidas no conformes con arrebatarle la vida, lo habían despojado de su dignidad. En el ano fue encontrado semen y ese comentario fue ampliamente divulgado por los periodiquillos sensacionalistas que provocaron protesta de las organizaciones lésbico gay.

Carlos Rivera de porte impecable, abogado soberbio y poseedor de un elegante sarcasmo, era querido y odiado entre la comunidad universitaria, su trato despectivo hacia los recién ingresados y su trato cercano con algunos estudiantes quienes se disputaban los lugares preferentes en sus clases. En opinión de la mayoría el abogado era un mamón, pero nadie se perdía sus clases y la mayoría aspiraba a estar bajo su tutela, poseedor de una inteligencia privilegiada y de un agudo olfato para encontrar causas y efectos en asuntos criminales de los que se jactaba con toda aquella seguridad desprovista de humildad o recato. Sin embargo a pesar de sus amplios conocimientos en asuntos criminales, estos no fueron suficientes para evitar su homicidio.

Rodas Chavet lo había conocido y recordaba aún, como el abogado universitario sin modestia y haciendo alarde de su inteligencia y prestigiado juicio, había solucionado en una consulta incógnitas que habían ocupado durante mucho tiempo a los investigadores de la procuraduría. El abogado se había convertido, en algunos casos, en el consultor externo que de manera desinteresada y gratuita por alguna razón había dado su opinión sobre el asunto que se investigaba, puesto que según él «el buen abogado está para defender al cliente y no a la ley, porque ésta tiene menos escrúpulos que todos los abogados juntos, en donde la justicia mira atreves de una abultada cartera». Así que nunca había aceptado las invitaciones de varios procuradores de trabajar para el gobierno, mucho menos para la ley y la justicia. Posiblemente a ese desprecio que había demostrado el abogado por el gobierno y sus investigaciones, el nuevo procurador había concluido las investigaciones a quince meses de haberse perpetrado su homicidio y que ahora reproducía el City Press:

La Procuraduría General de Justicia informa que la Fiscalía General por conducto de la Dirección de Agencias del Ministerio Público en colaboración con la Procuraduría General de la República y autoridades de Puerto Alegre, logró el esclarecimiento del homicidio de Carlos Rivera Terrón, quien fuera docente y jefe del área penal de la Universidad Pública del Estado, así como el aseguramiento del probable responsable. El pasado 8 de marzo del año en curso la Policía Ministerial de Puerto Alegre localizó y detuvo a Juan Juan Torres, alias el «Jota Jota» de 20 años de edad, quien fue trasladado a Puebla y arraigado a fin de ampliar las investigaciones en torno a su presunta participación en el crimen ocurrido la noche del 9 de diciembre de 2011 en el exclusivo fraccionamiento Loma Bonita, hecho radicado en la averiguación previa 111/2011/AEHAI.

A partir de una serie de investigaciones ampliamente documentadas y tanto de gabinete como de campo, así como la recopilación de datos, indicios y declaraciones ante autoridades ministeriales, entre otras periciales, se obtuvo información que permitió establecer que la noche del 9 de diciembre de 2011 el ahora detenido y el ahora finado quedaron de verse en el domicilio del segundo en mención, donde alrededor de las 22:00 horas se reunieron y más tarde tuvieron relaciones sexuales, como lo había hecho regularmente con anterioridad.

Tras el encuentro sexual un comentario desató una amarga discusión que provocó que el ahora indiciado y detenido golpeara a su pareja, a quien pensaba abandonar tras ese encuentro. Tras golpearlo le ató un cinturón en el cuello y lo apretó hasta asfixiarlo. Horas más tarde el Jota Jota y su nueva pareja, bajó el cuerpo y lo colocó en el baño en donde por simple puntada le cortaron los genitales y echaron al escusado, inmediatamente después ambos salieron de la casa a bordo del automóvil de la víctima, dejando en completo desorden la casa y llevándose diversos artículos así como varias computadoras portátiles, pretendiendo simular un robo y desviar la atención de las autoridades. En el vehículo que posteriormente abandonaron no sin antes incendiarlo cerca de la presa General Camacho a pie se dirigieron hacia la carretera en donde tomaron una moto taxi que los llevó hacia la población cercana.

La Procuraduría General de Justicia, en coordinación con la Dirección de Servicios Periciales y el Centro Nacional de Planeación y Análisis de la Información de la PGR, y la Policía Ministerial de Caótica, desahogó poco más de 125 diligencias que permitieron documentar lo anteriormente expuesto así como acreditar la probable responsabilidad del ahora inculpado.

Asimismo, en el lugar de los hechos se recabaron diversos artículos y rastros que fortalecen el señalamiento en contra del probable homicida, aunado a que, de acuerdo a las indagatorias, tras el crimen éste dejó de buscar al ahora finado y abandonó la ciudad de Caótica y en varias ocasiones cambió su lugar de residencia en distintos estados de la República, hasta que finalmente se habría instalado en Puerto Alegre.

Además, el sujeto habría falseado en su declaración ante la autoridad investigadora ya que refirió que el 10 y 11 de diciembre de 2011 acudió al domicilio de la víctima, sin embargo este hecho no fue probado porque a decir de los vigilantes del fraccionamiento el inculpado nunca fue visto en los días que refiere, ni posteriormente tras haberse reportado el deceso; ni tampoco existen registros de su acceso, aunado a que se tiene corroborado que realizó diversas llamadas y envió mensajes al móvil de su pareja, supuestamente desconociendo lo que había ocurrido, lo cual también lo incrimina.

Resultado de las pruebas presentadas por las autoridades a cargo de la investigación, la autoridad judicial obsequió la orden de aprehensión en contra de Juan Juan Torres, quien ya se encuentra internado en el Centro de Re inserción Social de Caótica bajo cargos por homicidio calificado.
Rodas Chavet intentó recordar la fecha exacta de su último encuentro con el abogado asesinado; debía de remontarse a cinco años atrás. Cuando el jurista sorprendió a un joven universitario drogándose dentro del campus, a quien entregó al grupo centauro de la policía de Caótica. Así que reprobó insatisfecho el boletín oficial y la simpleza de su argumentación para inculpar al «Jota Jota» así como la omisión del nombre del presunto cómplice.

Abandonó el panfleto y bajó del autobús.

Caótica | Novela de ciencias forenses basada en hechos reales | DR 2013.

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