A diez años de la desaparición de Gastón García Cantú, queda su legado moral e intelectual, además de años de labor fecunda como educador, periodista, historiador, director de instituciones culturales; y como crítico incisivo del devenir político del país.
La Benemérita Universidad Autónoma de Puebla tiene presente a este connotado poblano, quien en la primera mitad de siglo XX fue su alumno en el Colegio del Estado; en años posteriores docente y director de la Preparatoria; y ya en el siglo que corre lo honró con su máxima distinción: el Doctorado Honoris Causa.
El doctor Ernesto de la Torre Villar, en su artículo Otro amigo que parte, publicado en la revista de la UNAM, habla así del autor de Los falsos rumores: «De inteligencia nada común, se formó en medios selectos de la intelectualidad poblana. El Colegio del Estado le ofreció buenos maestros, como Carlos Ibarra y otros que bien le dirigieron en sus estudios jurídicos y filosóficos.
También los ricos acervos de sus bibliotecas lo acercaron a las letras. Ávido y sagaz lector, mucho leyó y mucho aprendió de los buenos autores que tuvo a su lado y que lo estimularon a escribir y a enseñar a amplias generaciones, tanto en institutos poblanos como en la Ciudad de México».
De su labor como educador, destaca su participación en el mejoramiento educativo y cultural de la universidad poblana; además, sigue el doctor De la Torre, vivió largos años unido a la UNAM. Durante la administración de Javier Barros Sierra fue director de Información de la UNAM, le correspondió servir de apoyo a la Institución en funestos años en los que mostró prudente conducta ante los embates del gobierno.
Gastón no fue un demoledor, sino un reformador, un espíritu liberal, un hombre constructivo que siempre aspiró a lograr un cambio positivo en la sociedad mexicana. Advirtió que a través de la historia era posible vislumbrar los móviles de la «voluntad de transformar la sociedad».
Al hacer un recuento del trabajo de García Cantú como escritor, Martha Robles, en un ensayo, dice que «es muy extensa y da fe de que dedicó su vida a la formación de la juventud y a la divulgación de los valores nacionales, y en sus escritos no sólo se advierte su pasión por la historia, sino también el afán de entender la circunstancia».
Antonio Esparza Soriano, a su vez, menciona 18 libros que acopian los temas fundamentales del pasado y presente de México, entre los que destacan Utopías mexicanas, El desafío de la derecha e idea de México, en seis volúmenes, y Los intelectuales y el poder.
Citada por Esparza Soriano Martha Robles pintó así a Gastón García Cantú: «Amó la paz mientras las batallas lo sobrevivían. Escribió añorando la acción. Persiguió la serenidad con frases enfáticas. No siempre bromeaba y jamás aceptaba cometarios que degradasen al país. Y es que México fue su esperanza, su historia su pasión…».









