
Puebla en las exposiciones universales, la fundación del Hospicio de Pobres y la historia de cómo se elaboraron los primeros mapas del estado son las investigaciones desarrolladas por la doctora Lourdes Herrera Feria, académica del Colegio de Historia de la Facultad de Filosofía y Letras (FFyL), que dio a conocer en la emisión número 21 del programa Ciencia a tiempo, transmitido por Radio BUAP.
Sobre el primer estudio titulado «La inserción de una región en el contexto global: Puebla en las exposiciones universales de la segunda mitad del siglo XIX», el cual le valió obtener el Premio Genaro Estrada 2012 de la Secretaría de Relaciones Exteriores del gobierno mexicano a la mejor investigación sobre historia de las relaciones internacionales de México, la académica resaltó que la participación de México y, particularmente de Puebla, mostró cómo la entidad se fue insertando en el escenario mundial de la época.
«El tema de las exposiciones universales fue muy útil para entender cómo Puebla se fue insertando en escenario global de la ápoca y al que asistían los países civilizados y no tan civilizados, en un afán por mostrar sus glorias nacionales, sus logros y riquezas; demostrar lo bien preparadas que estaban para recibir colonos e inversiones. Era muy importante aparecer ahí, era como lograr una carta de naturalización de que ya se pertenecía al mundo civilizado», enfatizó.
Fue en 1851, prosiguió, bajo la monarquía de la reina Victoria de Inglaterra y su consorte, el príncipe Alberto, «que surge la iniciativa de convocar a todas las naciones a que presenten en un gran pabellón lo mejor de sus países, sus productos, sus objetos naturales, sus frutos, mercancías y sus productos culturales: cómo se enseña, cómo se educa a la población, así como los sistemas de penalización existentes en las naciones».
Debido a la crisis política y social que vivía entonces la nación mexicana, las regiones y los estados fueron quienes asumieron el costo de su representación en dichas muestra internacionales, donde Puebla presentó plata labrada de Amozoc y ónix procedente de Tecali de Herrera, producto que ganó el gusto de los constructores europeos al ser una variante del mármol.
Asimismo, ante la resistencia que surgió entre los industriales y artesanos para enviar sus mercancías, las mujeres poblanas empezaron a mandar labores de mano y de aguja como carpetas, servilletas y pañuelos bordados. Y lo que más comenzó a enviarse fueron productos naturales, variedades de maíz y frijol, plantas medicinales e incluso algunas especies de cactáceas de la región de Tehuacán, que llamaron la atención de los botánicos europeos, detalló.
Gracias a lo anterior, Puebla ganó varios contratos comerciales y sus productos empezaron a ser conocidos y demandados, con lo que se iniciaron las primeras exportaciones de mercancía poblana a Europa, dando lugar a la inversión extrajera, resaltó.
Más adelante, la historiadora señaló que la presencia de Puebla en este tipo de eventos mundiales obligaron a los cartógrafos de la época a elaborar los primeros mapas del territorio poblano, con mayor rigor científico, lo cual le impuso a ella misma la tarea de investigar sobre la historia de cómo se elaboraron los primeros documentos de este tipo. Así, precisó, el primer mapa que se conoce del estado de Puebla tal data de 1906.
«No hay que olvidar que el territorio de Puebla, como hoy lo conocemos, se definió hasta el año 1864, por lo que fue hasta 1906 cuando se tiene el primer mapa del estado», reiteró.
Por último, Herrera Feria, responsable de Cuerpo Académico Consolidado de Estudios Históricos de la FFyL, se refirió a su investigación sobre la Fundación del Hospicio de Pobres en 1825, cuyo interés por su estudio surgió por tratarse de uno de los cinco colegios perteneciente a la orden jesuita, la cual fue fundadora del Colegio del Espíritu Santo, que dio origen al Colegio del Estado y, posteriormente a la Universidad Autónoma de Puebla.









