
Las autoridades mexicanas han detenido hasta a 108 de los 122 delincuentes y narcotraficantes más violentos que operaban en el país, pese a lo cual la violencia sigue creciendo en espiral.
De la lista de criminales más buscados a la cual se comprometió el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, cuando entra en su último año de mandato le quedan por capturar a 14 cabecillas del narcotráfico.
Entre ellos están Ismael Mayo Zambada, del Cártel de Sinaloa y Nemesio Oseguera, del Cártel Jalisco Nueva Generación, principales generadores de violencia en el norte del país.
Según organizaciones de la sociedad civil, entre ellas México Unido Contra la Delincuencia, la detención de los principales jefes de la droga lo único que crea es la dispersión de intereses y hasta pugnas por el control del mercado.
Desde 2012 y a la fecha, fuerzas federales detuvieron a Joaquín Guzmán, alias El Chapo, del cartel de Sinaloa; Vicente Carrillo, el Viceroy, del cartel de Juárez; Fernando Sánchez Arellano, de Tijuana; Héctor Beltrán, de los Beltrán; Miguel Treviño, de los Zetas y Nazario Moreno González, de la Familia Michoacana/Caballeros Templarios.
Pero 2017 resulta desde ya el más violento, según datos del Sistema Nacional de Seguridad.









