Este 2014 el homenaje Una vida en la danza se reconoció a 21 personajes que han contribuido al desarrollo de esta manifestación artística, como bailarines, coreógrafos y docentes, pero también músicos, promotores e investigadores.
Durante la ceremonia, organizada por el Conaculta y el INBA, a través del Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información de la Danza José Limón, se rindió un homenaje, con una gala de danza y la entrega de reconocimientos y medallas.
Laura Casas, Guillermo Maldonado y Asunción Sánchez, fueron reconocidos en el ámbito de danza clásica; Beatriz Juvera, Anadel Lynton, Jesús Romero y Alejandro Schwartz en danza moderna-contemporánea, mientras que en danza folclórica se distinguió a Socorro Chapa, Manuel Lome y Juan Praga, y en danza española a Martín Cruz y Raquel Ruiz.
También se entregó un reconocimiento especial al creador de música para danza Joaquín López Chas y al promotor cultural Ignacio Toscano.
Este año además se entregaron reconocimientos In memóriam a Gerardo Delgado en danza contemporánea, Roberto Valllejo y Álfonso Ávila, El Jalisco, en danza folclórica, y al cubano Fernando Alonso en danza clásica.
Pero además se rindió homenaje In memóriam al fotógrafo e investigador Tonatiuh Gutiérrez, al compositor Mario Kuri y al compositor y escenógrafo Eduardo Lemus, recientemente fallecidos.
El subdirector general de Educación e Investigación Artísticas del INBA, Jorge Gutiérrez, destacó que el objetivo de este homenaje es reconocer a quienes han contribuido al desarrollo de la danza en México y han dejado huella por su brillante desempeño en esta rama artística.
«Mediante esta ceremonia el INBA festeja a quienes con su talento y su trabajo, han logrado que la danza sea en nuestro país una manifestación dinámica y propositiva y que se haya constituido en una actividad que influye en la vida cultural y social de los mexicanos, además de tener una destacada proyección internacional».
Por su parte, Elizabeth Cámara, directora del Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información de la Danza José Limón, apuntó que se trata de la quinta edición en la segunda época de este homenaje, luego de suspenderlo durante algunos años y fuera retomado en 2010, en favor de la memoria dancística de México.
El objetivo, dijo, es «rendir tributo a quienes con su labor, logros y trabajo diario han dado rumbo, dejado frutos y profunda huella en favor del gremio dancístico, en sus respectivas comunidades y espacios de trabajo, es lo que impulsa y da sentido a este homenaje Una vida en la danza».
Destacó que se trata de una fiesta que convoca a importantes figuras que han hecho danza en escenarios, salones de clase, atrios de iglesia, tablaos, salones de baile o al aire libre, «en un acto incluyente y cariñoso para quienes han dedicado su vida y rumbo, al mismo tiempo que su labor, en favor del desarrollo de la danza».
En la ceremonia, donde se entregaron los reconocimientos y medallas, los festejados y el público general disfrutaron de una gala de danza que inició con la presentación del ballet Romeo y Julieta (pas de deux), a cargo de la Compañía Nacional de Danza.
La danza contemporánea estuvo presente con la pieza El asesino amenazado, de la compañía Lagú Danza Escena Contemporánea y el ritmo lo puso la bailaora Érika Suárez, quien acompañada al cante por José Miguel Moreno y en la guitarra José Jiménez, interpretó la coreografía Por soleá.
El homenaje Una vida en la danza, además de esta ceremonia, incluye la edición de un libro donde se presentan semblanzas, entrevistas e investigaciones sobre los homenajeados, a fin de conocer su contribución e incrementar el acervo sobre el quehacer dancístico en México.











