La piel cinematográfica de Pedro Almodóvar está lastimada, no es que no luzca bien, pero bajo la superficie hay efectos de desgaste y cansancio.
La piel que habito es la más reciente película del director español que comenzó en la comedia con cintas como Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón y Entre tinieblas y con dramas cotidianos como Qué he hecho yo para merecer esto?!, hasta llegar a películas más ambiciosas como Todo sobre mi madre, Hable con ella y Volver.
Conforme ha crecido Almodóvar, su cine se ha hecho más recatado en su forma, aquella explosión de color está depurada, y su fondo ha intentado ser más serio y enredado, con resultados ambiguos y dispares.
La piel que habito explora un tópico propio del cineasta, la mujer como el punto neurálgico de un relato, la construcción de la misma, algo que abordó en su cinta La ley del deseo, con la chica Almodóvar por antonomasia, Carmen Maura.
El filme recuerda otra película sobresaliente de su filmografía, Átame.
Elena Anaya es una hermosa criatura que el personaje de Antonio Banderas, un cirujano plástico, ha cultivado como una venganza, ¿cuáles son los motivos de la misma? Las poco sorprendentes razones de su comportamiento con ‘Vera’, nombre del personaje de Anaya, son el punto que desencadena la historia y el más débil del film.
El sometimiento consciente está presente en la película.
El toque Almodóvar está intacto: su exploración del sentir de sus personajes está admirablemente llevado -el vestuario de Jean Paul Gaultier, la música íntima de Alberto Iglesias que descubre la psique de los protagonistas-, pero los tópicos están muy desgastados, en su afán de volver a ser transgresor Almodóvar entrega una película excelsa en su forma pero débil en su argumento.
Los protagonistas se entregaron de verdad al proyecto. Antonio Banderas logra con la contención de sus emociones un retrato obsesivo que salva las carencias del guión; Elena Anaya no puede estar mejor, ese rostro de chica Almodóvar -desencajado, ojos demasiado grandes- recuerda a Victoria Abril, actriz de otros filmes del director. Y Marisa Paredes es una incondicional y gran actriz, en todo lo que haga.
Próxima a estrenarse en el Festival de Cine de Morelia La piel que habito es una cinta que recuerda a Vértigo de Alfred Hitchcock -con la necesidad de reinventar una obsesión- y constituye un punto de inflexión decisivo en la carrera de Almodóvar, o la piel se renueva o cambia o se acepta tal como es, sin tantas vueltas (de tuerca) innecesarias.
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