Los socios del Barcelona han decidido esta tarde que la camiseta del Barcelona seguirá luciendo el logotipo de la Qatar Fundation (697 votos a favor, 76 en contra y 36 en blanco), un patrocinio por el que el club azulgrana renunció en diciembre del año pasado -cuando se firmó el acuerdo- a poder presumir de ser el único club que no manchaba sus camisetas con empresas que proporcionaban dinero. Desde el 2006 la zamarra blaugrana ya no era inmaculada, pero entonces se decidió renunciar a no llevar marcas para publicitar Unicef -la agencia de las Naciones Unidas dedicada a garantizar el cumplimiento de los derechos de la infancia- y era el club el que pagaba al organismo internacional 1,5 millones de euros anuales. Los motivos que instaron a la directiva blaugrana a romper una tradición centenaria fueron los 165 millones hasta 2016 que garantizaba el contrato (30 millones anuales más 15 por derechos comerciales) . Una cifra que permitía superar el beneficio que recibe el otro grande del fútbol español, el Real Madrid, por la publicidad de la casa de apuestas Bwin: 23 millones de euros. «Nuestra primera obligación es gobernar el club. No se puede ser solidario sin tener dinero. Renunciar a este tipo de contratos es muy difícil. Hubiéramos puesto en peligro el proyecto deportivo del club», dijo entonces Xavier Faus, vicepresidente económico del Barça.
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Una ‘mancha’ que vale oro








