El camino hacia Munich y la final del 19 de mayo de la Liga de Campeones comenzó a marcarse con el sorteo de la fase de grupos celebrado en Mónaco. La ruta satisface de inicio a Barcelona, que parte como claro favorito con el Milan ante los bielorrusos del Bate Borisov y el debutante checo Viktoria Plzen. También al Real Madrid, que vuelve a cruzarse con Lyon y Ajax, dos clásicos de sus últimas campañas en Europa, y encontrará un presumible alivio con el Dinamo de Zagreb croata. No desagrada al Valencia, que se reencontrará con Juan Mata, recién traspasado al Chelsea, y peleará por la clasificación ante Bayer Leverkusen y el Genk, campeón belga. Y se presenta, en fin, como un ingente desafío para el Villarreal, encuadrado en el grupo más complicado de la historia de la competición. Desde que la matemática ha llegado a los sorteos futbolísticos los emparejamientos deparan giros sorprendentes. Prisioneros de los coeficientes hallados a partir de sus últimas participaciones en competiciones europeas, equipos como el Manchester City, Nápoles o el campeón alemán Borussia de Dortmund aguardaban mezclados entre los parias. Ingleses e italianos competirán contra el Villarreal en un grupo que lidera el Bayern, especialmente implicado este año en la competición por ser anfitrión de la final.
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Un bombo desigual









