
Washington.-El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, mantiene abierta la posibilidad de perdonar al polémico exalguacil de Arizona Joe Arpaio, al sugerir durante un mitin en la ciudad de Phoenix que podría dar ese paso próximamente.
La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Sarah Sanders, afirmó que Trump no tenía planes de emitir un indulto este martes al controvertido sheriff, quien fue condenado el mes pasado por desacato criminal en un caso de perfil racial contra inmigrantes latinos.
Pero en el acto celebrado anoche en el Centro de Convenciones de la capital de Arizona, el jefe de Estado preguntó a sus seguidores si les gustaba Arpaio y si este había sido condenado por hacer su trabajo.
‘No lo haré esta noche, porque no quiero causar ninguna controversia, ¿de acuerdo?. Pero el sheriff Joe puede sentirse bien’, manifestó el gobernante republicano sobre el perdón al exalguacil.
El fallo en contra de Arpaio, de 85 años, se debe a que en 2011 desafió la orden de un juez estatal de detener patrullas de tráfico dirigidas contra inmigrantes indocumentados, y permitió que continuaran 17 meses después de la decisión del magistrado.
Cuando la semana pasada Trump se refirió a la posibilidad de perdonarlo, numerosas voces se alzaron para exigir al mandatario que no tome esa decisión.
‘Si el presidente Trump viene a Phoenix a anunciar el perdón del exsheriff Arpaio, entonces será claro que su verdadera intención es avivar las emociones y dividir aún más a nuestro país’, expresó hace unos días el alcalde de esa ciudad, Greg Stanton.
Una encuesta divulgada el lunes por OH Predictive Insights, una firma con sede en esa urbe, encontró que solo un 21 por ciento de los habitantes de Arizona apoya eximir de responsabilidad al exalguacil, al tiempo que un 50 por ciento está en contra de la medida y otro 29 por ciento se encuentra indeciso.
Por su parte, la Unión Americana de Libertades Civiles publicó una petición en línea para demandar que el presidente desista de tal intención, la cual ha recibido hasta el momento más de 100 mil 400 firmas.
Mientras Trump se dirigía a sus seguidores en el interior del Centro de Convenciones, en las afueras se encontraban miles de personas contrarias a las políticas del republicano, entre ellas las relacionadas con la inmigración y el caso de Arpaio.
Al término de la intervención del gobernante la protesta se volvió violenta cuando estallaron enfrentamientos entre la policía y los presentes en la movilización.
De acuerdo con el diario Los Ángeles Times, algunos manifestantes intentaron mover barricadas que bloqueaban a las multitudes anti-Trump, por lo cual los agentes emitieron una advertencia y luego dispararon bombas de gas lacrimógeno que llenaron el aire de espesas columnas de humo.









