ESTADOS UNIDOS.— La tensión en Medio Oriente escaló el martes 17 de junio, luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, exigiera la rendición incondicional de las fuerzas iraníes y amenazara directamente al líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Jamenei.
A través de publicaciones en su red social Truth Social, Trump advirtió que Estados Unidos “sabe exactamente dónde está escondido” el líder iraní, a quien calificó como “un blanco fácil”, aunque aclaró:
No lo vamos a eliminar (¡matar!), al menos no por ahora”.
En un segundo mensaje, emitió una demanda clara: “¡RENDICIÓN INCONDICIONAL!”.
Trump explicó que su advertencia busca frenar ataques con misiles contra civiles israelíes o fuerzas estadounidenses en la región.
Nuestra paciencia se está agotando. ¡Gracias por su atención a este asunto!”, escribió.
Según retomó The Independent, momentos antes, el mandatario señaló que Estados Unidos, a través del armamento que fabrica para Israel, ya tiene “control total del cielo sobre Irán”. Afirmó que el equipo “concebido y fabricado en América” es superior a las defensas iraníes.
Oficialmente, la Casa Blanca ha negado cualquier participación directa en la ofensiva militar que Israel inició hace unos días para dañar la capacidad nuclear de Irán. El secretario de Estado, Marco Rubio, aseguró que las tropas estadounidenses desplegadas en la región tienen fines “defensivos”.
Sin embargo, el aumento en el tono de Trump y la movilización militar hacia Medio Oriente han levantado sospechas sobre un posible involucramiento futuro.
Israel ha reportado destrucción de múltiples objetivos vinculados al programa nuclear iraní. No obstante, uno de los sitios más difíciles de atacar sigue siendo la planta de enriquecimiento de Fordow, ubicada en una montaña cerca de Qom.
Debido a su profundidad, destruir esa instalación requeriría armas específicas como la bomba GBU-57A/B, conocida como Massive Ordnance Penetrator, lanzada desde un bombardero estadounidense B-2. Israel no cuenta con ese tipo de armamento, pero Estados Unidos sí.
Tras la salida anticipada de Trump de la cumbre del G7 en Alberta, Canadá, el Pentágono ordenó que el grupo de portaaviones USS Nimitz se desplazara desde el Mar de China Meridional hacia el Mar Arábigo, para unirse al USS Carl Vinson.
También se movieron destructores hacia el Mediterráneo, se autorizaron vuelos de regreso para familias en bases de Medio Oriente, y se enviaron aviones de reabastecimiento a Europa como parte de un despliegue mayor.
El Departamento de Estado actualizó su aviso de viaje, pidiendo a sus ciudadanos evitar desplazarse a Israel, Gaza y Cisjordania. El comunicado indica:
La situación de seguridad en Israel, incluida Tel Aviv y Jerusalén, es impredecible (…) Pueden ocurrir incidentes sin previo aviso, incluyendo fuego de mortero, cohetes, misiles o drones armados”.










