Con un recorrido sonoro por la discografía del etnomusicólogo Jorge Reyes, las anécdotas de Edmundo Navas y el video testimonio de los músicos Suso Saiz (España) y Steve Roach (Estados Unidos), la Fonoteca Nacional rendirá tributo al músico, investigador, promotor y paisajista sonoro michoacano a cinco años de su muerte.
El martes 25 de febrero, a las 19:00 horas, el periodista Ricardo Bravo charlará con amigos y colaboradores de Jorge Reyes, a fin de reconocer el trabajo de etnofusión, la labor autogestiva y la impronta en la música nacional e internacional del también radioasta y creador del género «tloque nahuaque» (música corporal con canto armónico).
Ricardo Bravo expresó que «realizaremos una revisión puntual de los discos que editó; con quién, qué significó, su dimensión y trascendencia. Desde su ópera prima en 1983 Ek-tunkul, hasta el último disco Michoacán: un paisaje sonoro, pasando por algunas producciones en colaboración con otros artistas.
«Se hablará de proyectos que quedaron inconclusos, como los discos de paisajes sonoros de la Ciudad de México, San Luis Potosí y Chiapas, así como de la propuesta de intensificar el trabajo con el guitarrista Suso Saiz, con quien grabó el álbum Crónicas de castas».
Asimismo, se escucharán grabaciones emblemáticas editadas en el sello Lejos del paraíso, como los discos Comala y A la izquierda del colibrí; el último fue un trabajo realizado junto con Antonio Zepeda en el que el artista exploró las posibilidades expresivas y sonoras de instrumentos clásicos mexicanos y su encuentro con el rock progresivo y la música electrónica.
Jorge Reyes, quien en la última etapa de su vida decía ser «ranchero prehispánico», estudió música clásica, electrónica y jazz en Alemania y música tradicional hindú y tibetana en la India. Posteriormente regresó a México y fundó bandas como Al Universo, Nuevo México y en 1980 la legendaria agrupación Chac Mool.
En 1985, Jorge Reyes incursionó como solista y consolidó su propuesta musical a partir de la amalgama de sonidos prehispánicos con la tecnología musical de avanzada, en especial los armonizadores, procesadores de sonido y ecos.
El artista concebía sus conciertos como ceremonias rituales en las que la audiencia podía experimentar profundas emociones a partir de los sonidos y atmósferas, como en los tradicionales conciertos de Día de Muertos en el Espacio Escultórico de la UNAM, donde el músico, caracterizado como un jaguar, invocaba los principios sagrados de las culturas antiguas.
«Jorge Reyes hizo que recordáramos aquella información que existe en nuestro ADN en referencia a los sonidos ancestrales que nos hacen vibrar; pero no sólo eso, pues además logró que públicos de Estados Unidos, Alemania y otros países de Europa se rindieran ante su arte», concluyó Ricardo Bravo.
La Fonoteca Nacional se ubica en la calle Francisco Sosa No. 383, colonia Barrio de Santa Catarina, Coyoacán. Informes al teléfono 41 55 09 50, en la página www.fonotecanacional.gob.mx o al correo informesfonoteca@conaculta.gob.mx. Entrada gratuita. Cupo limitado. Twitter: @Fonoteca. Facebook: fonotecanacionaldemexico.








