No hay mejor manera de celebrar los 400 años de contacto cultural entre Japón y México que profundizando en sus iconos culturales, afirmó Nelson Carro, subdirector de Programación de la Cineteca Nacional, al anunciar en conferencia de prensa el inicio del ciclo Honor, Acero y Sangre: Cine de Samuráis en la Cineteca.
«Se trata de una completa revisiones del cine de samuráis desde la década de los años treinta hasta nuestros días, mostrando la importancia política y cultural que estos guerreros convertidos en símbolos de honor han tenido en su país», afirmó Nelson Carro, quien estuvo acompañado por Masaru Susaki, director de la Fundación Japón en México, y Guillermo Quartucci, académico de El Colegio de México y experto en cultura japonesa.(
Nelson Carro dijo que al menos nueve películas de las 13 que se presentarán son producciones recientes que darán cuenta de cómo la cultura samurái sigue presente en el imaginario de la tierra del Sol naciente.(
«Diez de las películas serán proyectadas en 35 milímetros y tres en 16 milímetros, mostrando la gran riqueza de un género que desgraciadamente no llega con tanta frecuencia a nuestro país, pero que afortunadamente el público mexicano podrá ver del 16 al 28 de julio con copias de excelente calidad. Este ciclo viajará posteriormente a Cuernavaca y a Monterrey para que más personas puedan disfrutar de estas historias épicas».
Masaru Susaki refirió que los 400 años de la Misión Hasekura a México, comandada por el samurái Tsunenaga Hasekura, es el marco perfecto para organizar este ciclo en el que se encuentran presentes los elementos clásicos de este género, como lo son las batallas, la lealtad, el honor, la sangre y la violencia.(
«Para la Fundación Japón es un privilegio que cada año se celebre en conjunto con la Cineteca Nacional estos ciclos para mostrar lo más relevante de la cultura japonesa, en la que sin duda los samuráis han sido las figuras más queridas por diversas generaciones y tienen una importancia fundamental en nuestra historia».
Entre las cintas que conforman el ciclo destacan A la orilla del río, de Tetsuo Shinohara, 2011; Venganza en venta, de Kijachi Okamoto, 2001; El ocaso del samurái, de Tasogareseibel, 2002; La espada del samurái, YojiroTakita, 2003; La espada oculta, de YojiYamada, 2004; El honor del guerrero, de Yoji Yamada, 2006; Espada de desesperanza, de Hideyuki Hirayama, 2010; El último Ronin, de Shigemichi Sugita, 2010; La cruel historia del fin de los Tokurawa, de Tai Kato, 1964; La novia del castillo del Fénix, de Teiji Matsuda, 1957 y La gran masacre, de EiichiKudo, 1964.(
Guillermo Quartucci señaló que la novela El Samurái, de Shusaku Endo, publicada en nuestro país hace unos años, dio cuenta en su momento de lo que significó la misión japonesa Hasekura en México y de cómo representó un cambio en la vida de los samuráis que viajaron durante años para llegar a nuestras tierras y regresar posteriormente a su país.(
El especialista en cultura japonesa explicó que los samuráis fueron figuras que siguieron el Bushido, que era conocido como el código del guerrero y con el que instauraron valores que aún siguen vigentes en su sociedad.
«Lo que hace el cine samurái es recoger algo que ya estaba vigente en la cultura de Japón, premiando la virtud y castigando el vicio a través de estos personajes que tenían vidas épicas, con muchas peleas de espadas, retos de lealtad y aventuras donde a menudo el principal propósito era encontrar justicia y salvaguardar el honor.»(
Recordó que el género samurái ya se encontraba en el cine japonés desde la etapa de las películas mudas, logrando catapultar a sus primeras estrellas cinematográficas desde los años veinte.(
«El cine samurái se arraiga así a través de las décadas y era incluso apoyado desde las esferas oficiales, porque representaba una ideología de moral y honor, sin embargo sería a finales de la Segunda Guerra Mundial cuando estas películas tendrían su ocaso a causa de la censura».
En este sentido, mencionó que Estados Unidos prohibió las películas de samuráis por considerarlas opuestas a los deseos de las fuerzas de ocupación, sin embargo algunos directores siguieron filmando este género.
«Con la caída de la censura en los años cincuenta y sesenta se retoma el cine de samuráis y también su época de oro con directores de la talla de Akira Kurosawa, además de películas como Trono de sangre y La fortaleza oculta, retomándose la idea del código samurái como fuerza del honor y la moral japonesa, no obstante contar con protagonistas que son casi anarquistas y recreando batallas muy sangrientas e incluso de una violencia a veces difícil de soportar».
No obstante, Guillermo Quartucci indicó que el cine samurái sirvió también para cuestionar la propia cultura de Japón e incluso su incertidumbre en la posguerra con la relación que existía con los Estados Unidos.
«En este ciclo veremos el cine samurái actual, un tanto fresa, en el que incluso aparecen cantantes famosos convertidos en actores, pero donde, sin embargo, puede verse también la evolución de este género en varios aspectos temáticos», dijo Quartucci.
Y agregó: «El nuevo cine samurái cuestiona muchos valores y vemos a personajes que no obedecen al poder. Es una suerte de revival contemporáneo donde los elementos del género están presentes y siguen deleitando al público», concluyó el especialista de El Colegio de México.
El ciclo Honor, Acero y Sangre: Cine de Samuráis en la Cineteca se presentará del 16 al 28 de julio. Para consultar la cartelera entrar al portal www.cinetecanacional.net










