El Plaza Condesa se vistió de negro anoche para recibir a la banda finlandesa The Rasmus, que se apoderó del escenario con fuerza y energía causando frenesí en la audiencia, con una selecta lista de canciones.
Los gritos impacientes de los fans sacaron a la agrupación entre destellos morados para iniciar con rolas favoritas como «Livin? in a world without you», «First day of my life», «Justify», «F-f-f-falling» y un «Viva México!» de Lauri.
El recorrido musical subía de intensidad decorado con un juego de luces preciso entre los coros del público, que no dejó en ningún momento cantar solo al vocal. Lauri proyectó su versatilidad: tomó la guitarra acústica entre sus manos para tocar, subió entre las bocinas, brincó y corrió.
Los integrantes comentaron sentirse felices de estar en México y agradecieron los obsequios que encontraban a su paso sobre el escenario, como unos lentes con los cuales jugueteó el líder.
Más que un concierto íntimo pareció que el grupo generó un vínculo con los asistentes cuando los cuatro integrantes se acercaron a los espectadores haciéndolos partícipes del feliz cumpleaños que le cantaron a Aki para así dar paso a un momento muy especial.
La banda ofreció un descansó con un juego de rolas en acústico y de corte más melancólico, capítulo que fue aderezado con la participación de una chica del público que fue invitada por Lauri para cantar a dueto «October and april», hecho que conmocionó a los presentes.
La fiesta continuó con intensidad entre la emoción para acercarse a la recta final haciendo vibrar el foro con «In the shadows» para después despedirse.
El público pidió más, así que la banda regresó al escenario para cantar «Guilty» y «Sail away», otras rolas aclamadas. Sin duda un gran concierto que marcó a muchos por el nivel de intimidad y complicidad entre el público y los músicos.
Esta noche ofrecerán su segundo concierto en el mismo recinto y también se espera lo mejor de su repertorio.
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