Casey Stoner quiso llegar lo más tarde posible a Motegi para minimizar los posibles riesgos tras las fugas en la central nuclear de Fukushima, a unos 120 kilómetros del circuito. Cambió el vuelo que le había reservado HRC por otro que le dejó en Tokyo la noche del jueves, demasiado tarde para llegar siquiera a la conferencia de prensa cuya silla central está reservada al líder del Mundial, o sea él. Viajó, además, sin la compañía de su esposa Adriana, que está embarazada, después de haber compartido todos los grandes premios desde que iniciaron un noviazgo cuando solo eran unos adolescentes, en 2006.
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Stoner, récord de ‘poles’








