Washington. El sistema de defensa antimisiles (GMD) de Estados Unidos ha gastado unos 40 mil millones de dólares, pero ha demostrado su ineficacia tras varias pruebas fallidas, reveló el diario Los Ángeles Times.
Una década después de ser declarado operacional, el escudo antimisiles no puede ser calificado de confiable, incluso tras sus pruebas más cuidadosas y con guión que son mucho menos exigentes que un ataque real, comenta el periodista David Willman.
La agencia de defensa de misiles estadounidense (MDA, por sus siglas en inglés) efectuó 16 pruebas para verificar la capacidad del sistema de interceptar ojivas enemigas y fracasó en ocho ocasiones, según datos del Gobierno.
La última intercepción exitosa fue realizada en diciembre de 2008, apunta el periodista, mientras añade que pese a varios años de retoques y promesas de solucionar las deficiencias técnicas, el rendimiento del sistema ha ido a peor.
El sistema no es fiable. Hemos adoptado un sistema todavía en desarrollo, de hecho fue un prototipo que fue declarado operacional por razones políticas, señaló recientemente un oficial retirado que sirvió durante los mandatos de George W. Bush (2001-2009) y del actual gobernante Barack Obama.
En su artículo Willman recuerda que en 2003, al hablar ante el Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes, el subsecretario de Defensa, Edward C. Aldridge, entonces a cargo de la compra de armamento, alertó que para eliminar una ojiva enemiga hacían falta de uno a tres misiles.
Sin embargo, a juzgar por las pruebas efectuadas en condiciones «ideales», en ausencia de contramedidas de posibles adversarios y señuelos, la eliminación de una cabeza nuclear requiere de cuatro a cinco misiles.
En resumen, un ataque con varios misiles puede quebrar el sistema GMD que cuenta en la actualidad solo dispone de 30 interceptores.
La amenaza puede ser aún mayor, si los misiles del enemigo son equipados con señuelos de partículas de metal para confundir al radar y los sensores GMD, precisó el Times.
La MDA debería reconsiderar el diseño de un elemento clave del sistema antimisiles nacional, con base en tierra, tras varias pruebas fallidas, sugirió en enero de 2014 un informe de Michael Gilmore, jefe de pruebas de Armamento del Pentágono.
Pese a ello, el secretario de Defensa, Charles Hagel, está pidiendo construir y desplegar en Alaska otros 14 interceptores del sistema de defensa antimisiles valorados en mil millones de dólares.









