
*No se hagan bolas.

Si gana Donald Trump la presidencia de Estados Unidos, no afectaría más al pueblo de México.
No lo empobrecería más de lo que ya está.
No agudizaría la violencia que nos daña.
Si su propuesta de construir un muro separador entre las dos naciones se realizara, seria benéfico para el pueblo de México, porque al cerrarse la migración ilegal, – es migración ilegal- los cientos de miles de parias mexicanos que no pudiesen irse a los Estados Unidos, por hambre, por falta de oportunidades para ganarse el sustento de sus familias, demandarían al gobierno de la República Mexicana, urgentes, inmediatas, puntuales decisiones, y soluciones para darle alimentación, vivienda, servicios urbanos, servicios asistenciales, una buena procuración de salud pública, de justicia social, de justicia legal y jurídica, y lo que sea necesario para solventar la pobreza del noble, dócil, y desarrapado pueblo de México.
Nos gustaría ver al displicente e ineficiente gobierno de Enrique Peña Nieto arrinconado por un pueblo hambriento y sin más salida que afrontar los problemas urgentes, con soluciones inmediatas.
Un ejemplo que les doy a mis alumnos es la existencia de dos familias, que viven en dos locaciones separadas solo por una reja, y una de ellas mexicana, está bajo la autoridad de un padre de familia irresponsable, holgazán, siempre en la hamaca, que no hace nada por remediar las necesidades de su tribu, y que de alguna manera fomenta, o permite que sus famélicos hijos se vayan, pasando por sobre la cerca, a comer a la casa vecina.
Esta casa vecina está bajo la dirección, protección y suministros de un buen jefe de familia, de orígenes multiculturales y multirraciales, que procura solventar todas las necesidades de su clan, pero además siempre hay en su mesa, pan para los niños famélicos de la casa de junto. Y además a los vecinos desposeídos les da empleo, y les paga en billetes verdes.
Pero además. Los niños pobres, procuran enviar o llevar siempre alimentos, vituallas, dinero, y todo lo que más puedan a su casa pobre, o pobre casa.
Remediando así todas o muchas de sus necesidades.
Y el padre holgazán e irresponsable, vive muy cómodamente, porque ya se hizo un hábito, una costumbre que le viene del norte, de la casa vecina, la solución a las necesidades que el debería solventar.
Pues bien el día en que se coloque una barda para separar ambos terrenos, entonces los hambrientos que ya no puedan pasar sobre la cerca para ir a remediar sus carencias, voltearan a mirar a su patriarca para solicitarle, pedirle, exigirle que cumpla con su obligación, por ser el que preside la conducción del destino de su gente.
Y eso mismo pasa entre los Estados Unidos de Norteamérica y México.
Desde hace decenios, los gobiernos de la Republica, no han sabido, podido, querido, cuidar, proteger, preservar, apoyar, y ayudar al pueblo de Mexico. Los políticos gobernantes se han constituido en una casta privilegiada, egoísta, depredadora y destructiva.
El presidente de México debería solventar todas las necesidades de su pueblo.
Y si el presidente de la república no puede con la tarea, pues que renuncie.
Debe haber un buen administrador en México.
Patriota, sensible, responsable, y con una gran determinación.
Así que la construcción del tan mencionado muro, podría ser el primer efecto benéfico, -para el pueblo de México-, del triunfo del señor Donald Trump.
Así que muchos- más de lo que parece- veríamos como útil, el muy posible triunfo del señor Donald Trump.
Y si analizamos su propuesta de suspender el malogrado tratado de comercio libre o NAFTA, veremos que este convenio, no es parejo, no es, ni ha sido equitativo, es un verdadero embudo a favor del Imperio, un ejemplo es que con y sin NAFTA nunca se quitó el embargo de la flota atunera mexicana, lo cual demás de ser una infamia, nos impide provechar nuestras costas, nuestros litorales, ante lo que el presidente de México,-el que sea- no hace nada.
Y en este escenario quizá la suspensión del Tratado mejore el comercio exterior de México, al abrirle otros mercados, para comprar y para vender.
Y esta tesis nuestra debe ser analizada, y discutida en los foros o instancias de las universidades mexicanas, para comprobar que el NAFTA no ha sido de gran beneficio para México.
Por lo pronto no satanicemos al señor Donald Trump, y no opinemos, ni metamos nuestra nariz en asuntos de otro país, pues esta decisión solo compete a los Norteamericanos.
Debemos rescatar y poner en vigencia nuevamente la “Doctrina Estrada”, sería muy saludable, para ambas naciones.









