-Salvé al mundo, Señor, creo que merezco una oportunidad
-No me importa que hayas salvado al mundo, mi hija es otra cosa
Batalla Naval es una clásica película de desastres, comienza con una historia con el único interés de ver la desordenada vida de un joven estadounidense, esta vez en escenarios de Hawai, que vive con la marca de ser el lado B de su hermano, toda rectitud.
El desarrollo de la película es predecible: el desobligado hermano deberá comprometerse con su responsabilidad: salvar al mundo y quedarse con la chica de sus sueños, hija de su jefe, un oficial de marina (Liam Neeson).
Las fórmulas del cine estadounidense se repiten, Batalla Naval es una cinta que muestra aliens al estilo transformers, la relación es obvia, ambas películas están basadas en los juegos de Hasbro.
El cine puede mostrarlos las imágenes más inverosímiles del cine, pero siempre con el cuidado pertinente de que las razones de los personajes sean comprensibles. Batalla Naval falla en sus personajes.
El sueco Alexander Sarksgard, vampiro de True Blood y miembro del elenco de Melancolía de Lars von Trier, es el hermano modelo, enlistado en la marina, que intentará corregir la desobligada vida del personaje de Taylor Kitsch, actor conocido por el desastre financiero de John Carter.
La película cumple con su dosis de efectos e impecable sonido, pero los personajes son débiles, Sarksgard, demasiado estilizado, es poco creíble como un marino acostumbrado a las inclemencias de su oficio; Taylor Kitsch es demasiado plano en su contribución como un hombre que, otra vez el oficio estadounidense, debe salvar al mundo de la destrucción alienígena.
En Batalla Naval, dirigida por Peter Berg (Hankcock), la única que sale ganando es la debutante Rihanna, capaz de proyectar emociones más allá de los eróticos videos que acostumbra realizar, con pocos elementos se destaca en el film que amenaza con convertirse en una saga. Su poder en la taquilla lo decidirá.
![]()
Lee el artículo completo en: televisa.com











