Naipidó.- Más de 130 personas murieron en cruentos combates entre el ejército de Myanmar e insurgentes de la Alianza Democrática Nacional, de la etnia kokang, en el noreste del país, según reconocen hoy fuentes gubernamentales.
En la primera conferencia de prensa desde que estallaron las hostilidades el 9 de febrero, el portavoz del Ministerio de Defensa, general Mya Htun Oo, informó que perecieron 61 militares y policías y 72 rebeldes.
La cifra de aforados heridos sobrepasa el centenar desde que cfomenzaron los choques armados, que el oficial describió como fuertes y con despliegues de helicópteros, afirmando que sus fuerzas permanecerán en el territorio en conflicto hasta recuperar la estabilidad.
Sin embargo, no proporcionó datos sobre muertes de civiles dentro y alrededor de la localidad de Laukkai, donde se centra la lucha, ni de los esfuerzos por evacuar comunidades, obstaculizados por el ataque el jueves a un convoy de la Cruz Roja que condujo a la suspensión de la operación.
Todavía es impreciso el número de civiles atrapados en la zona de conflicto, pero se estima que unos 30 mil cruzaron la frontera con China y otros 10 mil se desplazaron a otros bordes limítrofes.
La actual turbulencia bélica es la de mayor alcance desde 2009, y que renueva las dudas sobre el éxito de los intentos del gobierno de conseguir un alto el fuego y un acuerdo de paz con las distintas etnias del plurinacional país, a pocos meses de elecciones generales.
Se teme que para entorpecer más aún ese propósito, a los kokang se hayan unido otros grupos cercanos como el Ejército de Liberación Nacional Taang y el poderoso Ejército por la Independencia Kachin.










