Sergio Ramos llegó como unas castañuelas a la Ciudad del Fútbol. Una lesión le impidió participar en el último partido amistoso de España, en Bari, contra Italia (2-1), así que esta convocatoria le satisface como pocas. El segundo capitán del Madrid habló al llegar al hotel, en Las Rozas, y trató de mandar un mensaje de unidad sobre las relaciones de los futbolistas del Madrid y el Barça. «No sé qué apariencia damos, pero os aseguro que no hay mal rollo. Existe un buen ambiente. La tensión que vivimos es la normal en los clásicos porque cada uno defiende sus intereses. Aquí nunca va a haber problemas. Hay un ambiente sano. Somos chavales jóvenes con ilusión de conseguir cosas nuevas».
Cortesía de:
Ramos: "No hay mal rollo"










