Puebla es la primer entidad del país en obtener la certificación del Modelo de Equidad de Género en la moladidad de multisitios (MEG: 2003), por parte del Instituto Nacional de las Mujeres, dio a conocer Fernando Manzanilla Prieto, Secretario General de Gobierno, al recibir el uso del distintivo por dos años.
El coordinador del gabinete indicó que la tranformación que se da en una sociedad es el fruto de un proceso y de una serie de trabajos que van llevándonos a una situacion mejor, como es el caso de la obtención del MEG: 2003.
«Este reconocimiento al esfuerzo que se hace por parte de todo el gobierno, es una muestra de colaboración» precisó el funcionario estatal, al señalar que las autoridades buscan hacer de la equidad de género un hábito, que con el paso del tiempo se dé en forma natural.
Este logro obtenido por el Gobierno de Puebla, a través de un modelo establecido por el Voluntariado de la SGG y el Instituto Poblano de la Mujer, evalúa la igualdad en el clima laboral para mujeres y hombres de los servidores públicos, y sensibiliza sobre el ejercicio equilibrado de los derechos y la modificación de las prácticas sociales y culturales dentro de las dependencias gubernamentales.
Como parte de la evaluación que se hizo a 14 Secretarías y 21 organismos auxiliares de la administración pública estatal, se determinó que la Secretaría General de Gobierno (SGG) obtuvo la calificación más alta.
En la actualidad, las mujeres, con más frecuencia se han ido incorporando al ámbito laboral, representando en nuestra entidad el 38.8% de la población económicamente activa ocupada, según datos del Censo de Población y Vivienda 2010.
Durante el evento también estuvieron prensentes la Diputada Ana María Jiménez Ortiz, Presidenta de la Comisión de Equidad de Género en el Congreso del Estado de Puebla; Genoveva Huerta Villegas, Titular del Instituto Poblano de la Mujer, e Isaac Benjamín Puig Moreno, Director del Modelo de Equidad de Género del Instituto Nacional de las Mujeres.
En el Gobierno de Puebla somo concientes que una adecuada política de perspectiva de género permite garantizar ambientes laborales armónicos, saludables y libres de hostigamiento sexual; y este esfuerzo no debe limitarse al sector privado sino ser una práctica diaria del Gobierno.








