Corría el año de 1960 en París cuando un grupo de creadores desmitificó el papel del artista y buscó romper la distancia entre el arte, el público, la luz, el movimiento y el espacio.
Se trata del Grupo de Investigación de Arte Visual (GRAV, por sus siglas en francés) cuyas obras de tres de sus representantes, (Julio Le Parc, Francisco Sobrino y Jean –Pierre Yvaral) se presentan por primera vez en México y en Latinoamérica a partir del 7 de septiembre en la exposición Una visión otra: Groupe de Recherche d’Art Visuel, 1960-1968 en el Museo Tamayo.
La muestra se conforma de seis obras de la colección del Museo Tamayo, cuatro préstamos y ocho recreaciones de piezas que realizó GRAV entre 1960 y 1968, además de exhibir un archivo fotográfico y documental, manifiestos y catálogos.
Una de estas recreaciones es una Sala de Juegos con obras participativas que el público puede tocar y recorrer como estructuras inestables, una pieza cinética que genera un efecto óptico, escaleras deformes y asientos con resortes.
También se emula la serie de actividades que los artistas llevaron a cabo en las calles de París en 1966 (Une journée dans la rue) con la idea de interrumpir la rutina de los transeúntes, al igual que la recreación de un mapa que señalaba la ubicación de las obras.
Para la curadora Andrea Torreblanca, la idea es retomar conceptos importantes para la agrupación que aludían a las formas del arte de los sesenta a través de la reproducción de una obra de cada artista y una muestra muy puntual de su desarrollo creativo.
«Un aspecto importante para ellos era la idea de inestabilidad; los sesenta representaba un momento de cambio en el arte contemporáneo donde el cuerpo empieza a ser un medio para la colectividad social y el GRAV se inscribe en la realización de actividades colectivas».
Explicó que su ideología iba en el sentido de la teoría, la estética y el arte, con la intención de que éste no fuera complicado o simplemente contemplativo, sino sencillo y divertido.
«Querían generar respuestas espontáneas, la posibilidad de reírte con el arte, interactuar con él y quitar esta seriedad que implica estar en un museo o en la institución», aseguró la curadora.
En ese momento, los artistas se manifestaban en contra de la pintura matérica, el arte formal y su formato bidimensional, para ir más allá de la mera contemplación del arte.
Fue justo su aceptación en museos e instituciones, lo que provocó la ruptura del grupo y su categorización, ocasionando que el arte participativo empezara a formar parte de la historia del arte y que cada uno de los artistas empezara a tener éxito de manera individual e ingresaran al circuito comercial.
De acuerdo con Andrea Torreblanca, la vigencia de este tipo de colectivos artísticos en el contexto actual es el concepto de colectividad y comunidad que está resurgiendo: «No sólo es recuperar estos grupos y estos momentos históricos, sino esta posibilidad de trabajar en comunidad y regresa a esa utopía de los sesenta de que todo puede funcionar en colectivo».
Destacó que resulta interesante ver hacia atrás y todas las posibilidades de un grupo formado a través de un manifiesto y cuya propuesta se pueden revivir hoy en día en la exposición que estará abierta al público a partir del sábado 7 de septiembre con un recorrido curatorial a las 13:00 horas.
Una visión otra: Groupe de Recherche d’Art Visuel, 1960-1968 se exhibirá en el Museo Tamayo ubicado en Paseo de la Reforma No. 51 (esq. Gandhi), Col. Bosque de Chapultepec hasta principios del 2014. Martes a domingo de 10:00-18:00 horas. Entrada libre a estudiantes, maestros y adultos mayores, con credencial vigente. Domingo entrada libre.











