
Durante la presentación del cuarto Almanaque de datos y tendencias de la calidad del aire en 20 ciudades mexicanas (2000-2009), Francisco Barnés Regueiro, presidente del Instituto Nacional de Ecología (INE), dijo que esta herramienta permitirá conocer la información sobre el estado que guarda la calidad del aire que se respira en México para definir y priorizar la agenda de gobierno y del sector ambiental en la materia, evaluar las estrategias más adecuadas para el control de emisiones y divulgar las medidas idóneas para evitar que la población más vulnerable se exponga a sus efectos y evaluar los impactos en la salud humana.
De igual manera, agregó, se podrá conocer el desempeño de las redes de monitoreo atmosférico que funcionan en el país para decidir qué acciones y montos de inversión son necesarios para mejorar su operación, así como desarrollar programas que garanticen su adecuado funcionamiento para asegurar una mayor certidumbre en los datos sobre la calidad del aire del país.
Explicó que en este cuarto almanaque los datos están organizados de manera tal que se pueden hacer comparaciones entre las distintas ciudades en términos de su situación con respecto a los distintos contaminantes. De esta manera, los interesados pueden consultar, en forma de mapas, gráficas y tablas de datos, cómo se ha comportado el ozono, por ejemplo, en la estación de monitoreo más cercana a su domicilio, y cuáles son los avances y los problemas en la calidad del aire de la ciudad que habitan.
El funcionario federal informó que el cuarto almanaque muestra que en varias ciudades ha mejorado la calidad del aire. Por ejemplo, en Monterrey y Guadalajara se han reducido las partículas PM10; en el Valle de México y San Luis Potosí, el ozono; en Salamanca las concentraciones de bióxido de azufre han disminuido a tal grado que desde 2008 se cumple con la norma respectiva y, en Mexicali, Tijuana y Celaya, el monóxido de carbono está dentro de los márgenes de control.
En contraste, documenta que en varias urbes la calidad atmosférica se ha deteriorado por el aumento en las concentraciones de algunos contaminantes: en Ciudad Juárez, Toluca, el Valle de México y Mexicali aumentaron las partículas (PM10); en Guadalajara y León se incrementó la concentración de ozono; en Salamanca aumentó el bióxido de nitrógeno y en Irapuato subió el monóxido de carbono.
Barnés Regueiro recordó que, según datos del Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática (INEGI), la contaminación atmosférica representó en 2009 gastos por 520 mil 300 millones de pesos, es decir, 74 por ciento de los costos por degradación ambiental en el país, cifra que supera a los relativos a degradación de suelos, residuos sólidos y contaminación del agua, y que equivale a 4.4 por ciento del PIB.
Asimismo, revelan que 63 por ciento de la mortalidad más frecuente por contaminación atmosférica en México se ha registrado en las zonas metropolitanas del Valle de México, Guadalajara, Monterrey, Puebla y Toluca.
Finalmente, indicó que, a diferencia del almanaque publicado en 2007, que contenía información de nueve ciudades, en la reciente edición se incluyen cifras de la calidad del aire de 20 urbes de las zonas metropolitanas del Valle de México, Guadalajara, Monterrey, Toluca, Juárez, Mexicali, Tula-Tepeji, Puebla, Tijuana, León, San Luis Potosí, Durango, Irapuato, Gómez Palacio y Lerdo, Celaya, Salamanca, Silao, Tecate y Rosarito, además del estado de Tabasco.









