
*Lee y conoce aquí la verdadera causa de la violencia en México.
*El ejército leal merece tener garantías mínimas indispensables para seguir su lucha contra el crimen.

Es una irresponsabilidad el no decir, no manifestar, y no aceptar la principal causa de la escalada de violencia superlativa en México.
La violencia irracional, salvaje e imparable que sufrimos todos los mexicanos en todo el país, la generan los integrantes de los ejércitos del crimen organizado, ejércitos formados por verdaderos soldados, entrenados para aniquilar a sus enemigos, soldados capacitados para matar, asesinar, destruir, entrenados en los mismos cuarteles del ejército mexicano, para recibir una perfecta capacitación, para ser unas verdaderas máquinas de guerra.
Estoy hablando de los más de cien mil soldados del ejército mexicano, que se han convertido en desertores de las fuerzas armadas desde hace muchos años, y que ahora conforman las temibles milicias que están apoderándose de todo México.
Es por esto que los fuertes integrantes de todos los Carteles en México, siempre les dan verdaderas tundas, palizas, vapuleadas, y masacradas a todos los policías del país, quienes son incompetentes e inútiles para competir con los poderosos soldados del otro ejército, los señores desertores, quienes están muy bien entrenados- la lo dijimos- mejor armados, por supuesto, – recordemos los operativos rápidos y furiosos-, y además reciben cien veces, mil veces más sueldo, más dinero, o más beneficios económicos que los policías de toda la nación.
Y estos soldados del lado oscuro de la Fuerza tienen un enorme poder, el poder que les permite tomar, quitar cortar las vidas de los ciudadanos inocentes, que se les atraviesan en su camino, daño directo, o daño colateral, derivado de sus actividades para apoderarse de la riqueza de nuestra nación, de la riqueza de todos, para apoderarse de todo, absolutamente todo.
Por lo pronto ya nos robaron nuestra tranquilidad, nuestra seguridad, y nuestros sueños y esperanzas.

Y en medio de este caos hay personas, personajes, grupos, grupúsculos que le regatean a las fuerzas armadas de México, las garantías mínimas indispensables para seguir su ya desigual combate contra el ejército del crimen perfectamente organizado, articulado, y operativo.
Y a los solícitos señores intervencionistas en nuestra soberanía, de la ONU que claman contra la Constitución de nuestra Ley Nacional de Seguridad Interior, les solicitamos, que si desean ayudarnos nos envíen a una fuerza de los cascos azules, -por ejemplo- a Guerrero para combatir al crimen organizado que ya se adueñó totalmente de ese estado.
A ver si pueden ganarles. Quiero verlo, señores de la ONU.
Insisto, por citar un ejemplo.
Y a los intervencionistas señores de amnistía Internacional y, o, de Human Rights, o Derechos Humanos Internacional, les invitamos a poner una de sus sedes en Tijuana, Baja California; en Tampico, Tamaulipas; en Acapulco o en Oaxaca, a ver si se atreven, y sería muy significativo que desde ahí critiquen y nieguen la necesidad de darle un marco jurídico atinado, adecuado y justo a nuestras fuerzas armadas mexicanas.
Como dijo John Fitzgerald Kennedy: “Que vengan a Berlín”, para contestarles a los grupos en el mundo, que alababan a los bolcheviques que erigieron el muro divisor en Alemania, nosotros les decimos a esos corifeos de los anarquistas: “Que vengan a Tamaulipas”
Es lugar común que los cuerpos policiacos desde hace más de una década siempre han sido rebasados por la fuerza y el poder combativo de los capos, y sus huestes, además los policías estatales, y municipales son intimidados, asustados, y amenazados, por los integrantes del crimen, y lo más grave estos vigorosos señores siempre cumplen sus amenazas por lo que los policías están cayendo y siguen cayendo como moscas asesinados por los poderosos integrantes del crimen mexicano.

Cada día son más y más las comandancias de policías municipales que son atacadas, despojadas de sus armas y asesinados sus integrantes, en todo el país, sin investigación y sin castigo.
En pocas palabras los policías tiemblan de miedo ante el ejército del poderoso crimen organizado.
En este contexto, en este escenario, si no se legisla para darles más facultades, más seguridad, y más certidumbre a los soldados mexicanos del ejercito legal, del ejercito del gobierno, del ejercito bueno, entonces estarán desempeñándose en un contexto confuso, con grandes lagunas, y en esencia sin garantías a la hora de combatir y matar a sus contrincantes en esta lucha por la seguridad de los mexicanos.
No es justo no darles garantías.
No es justo regresarlos a los cuartes, y dejar a los ciudadanos, al pueblo mexicano a merced de los grupos criminales, y en medio a los pobres policías, que no dan una, que no pueden combatir con ventaja, ni con triunfo a los soldados del otro ejército, poderosa fuerza de combate que ya describí y explique.
Así que el primer paso de este proceso necesario para tratar de salvar a nuestra nación de la fragmentación en territorios “independientes” controlados por una confederación de narco estados, deberá ser crear una buena Ley Nacional de Seguridad Interior, y además concientizar a todos los ciudadanos de ser solidarios auxiliares de las fuerzas armadas y desarrollar una cultura de la denuncia veraz, oportuna y exacta de las actividades de los grupos criminales, para que sean combatidos de manera eficaz, eficiente y oportuna.
De otra manera nos quedaremos en un país en agonía, agraviado, saqueado, destruido por el ejército del mal.

Es preferible una nación militarizada, con un ejército y marina armada, controlados con un buen marco jurídico, que el caos en el que vivimos, con los patéticos, inútiles y rebasados cuerpos policiacos en todo el país.
Y cuando digo todo, es todo.
Y debe ser la tarea primordial para el próximo presidente de México, José Antonio Meade Kuribreña, o Manuel Andrés López Obrador crear un sólido cuerpo policiaco nacional con un solo mando único, con una eficiente capacidad de inteligencia y contra inteligencia policiaca que descubra, señale, combata y elimine a todos los grupos criminales de todo el país.
Sin amnistía, sin olvido y sin perdón.
Lex dura Lex.
Por supuesto con el apoyo del ejército regular mexicano, no olvidemos que deberán combatir y eliminar a un poderoso ejército, tan letal y eficiente como el ejército regular mexicano, los buenos pues.

Así que, señores Senadores échenle tamaños, y ya revisen, corrijan en su caso, mejoren, perfeccionen, pero constituyan ya, la Ley Nacional de Seguridad Interior, en el Pleno, y regrésenla aprobada a la Cámara de Diputados.
Fin de la primera parte.
Yo soy Víctor Manuel de la Vega.









