
El desconocimiento del sueño, sus etapas y la poca importancia que se le da afecta el estado físico y emocional de los seres humanos, aseguró María del Carmen Cortés Sánchez, profesora investigadora del Instituto de Fisiología de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.
Afirmó que el sueño es uno de los procesos más importantes del ser humano, pues tiene que ver con todas sus funciones, desde las más simples, como procesos mecánicos, hasta las más complicadas como cálculos mentales.
Comentó que no dormir genera alteraciones del peso, disminución de las funciones cognitivas, es causa de accidentes, además de que afecta el ritmo cardiaco y respiratorio.
La académica señaló que por ello los humanos deben dormir de ocho a nueve horas, sólo que las condiciones de la vida actual hacen que aumenten las horas de trabajo, por tanto de vigilia y que disminuyan las de sueño.
«De acuerdo a estudios practicados en animales, se ha demostrado que aquellos que tienen menos horas de sueño incrementan su estrés, lo cual se mide con las hormonas que liberan e indican la disminución de su sistema inmunológico, además de que se vuelven más agresivas», señaló.
Mencionó la importancia de cuidar la higiene del sueño, la cual depende de buenas condiciones ambientales, espacios callados, postura cómoda y temperatura adecuada, que eviten la aparición del insomnio, uno de los trastornos más conocidos.
No hacer ejercicio por la noche o comer en exceso, pues se reactiva el organismo, no tener televisión en la habitación o comer en la cama, porque se necesita disminuir la actividad y que el cuerpo entre en estado de quietud, son algunas de las recomendaciones de la investigadora.
Una siesta puede servir como un proceso de reparación siempre y cuando no sobrepase los 10 minutos, de lo contrario se invierte el ciclo del sueño y cambia la etapa de vigilia, lo cual no es recomendable, agregó.
Cortés Sánchez dijo que dentro de las funciones del sueño se encuentra el proceso de maduración, pues la edad influye en el tiempo de horas de sueño, por ello los bebés duermen más de nueve horas al día, a diferencia de los adultos que duermen menos, lo que representa que se ha alcanzado la madurez del sistema nervioso.








